Circunnavegación fenicia de África
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Según el historiador griego Heródoto (nacido en 484 adC), una expedición fenicia auspiciada por el faraón Necao II (proclamado rey en 610 adC) circunnavegó el continente africano por primera vez. El faraón quería buscar un paso hacia occidente desde el mar Rojo. Tras fracasar en el intento de construir un canal que uniese el mar Rojo con el Mediterráneo a través del Nilo, decidió buscar un paso hacia occidente por el Sur. Cuenta Heródoto que varias naves fenicias circunnavegaron el continente africano, denominado entonces Libia, en una expedición penosa que efectuó largas paradas para conseguir provisiones, y que tardó dos años en llegar a las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar).
Esta hazaña ha sido cuestionada como real durante mucho tiempo, pero curiosamente, lo que más extraño parecía en una época en que se concebía una Tierra plana, es lo que ha dado finalmente credibilidad al relato: En la obra de Heródoto se transcribe el testimonio de que los marineros fenicios, tras rolar al Oeste (cabo de Buena Esperanza) veían el sol de mediodía a la derecha, es decir, al Norte, y esto sólo podía comprenderse a partir del mapa planetario de Copérnico del siglo XVI.
Es posible que la expedición no pudiese completar el periplo por mar más allá del cabo Bojador por la persistencia de los vientos alisios contrarios a su rumbo, pero también lo es que pudieran completar la expedición por tierra, siguiendo rutas comerciales fenicias a través del África noroccidental, hasta alguna de sus colonias en el Norte de África y desde allí embarcar de nuevo hasta Egipto.
Sin embargo, hay un hecho que cuestiona este viaje: en los mapas egipcios elaborados por Claudio Ptolomeo, ocho siglos después, posiblemente en la Biblioteca de Alejandría, África aparece sin un paso al sur, dando continuidad hasta lo que se llamaba Terra Australis. Es dudoso que un acontecimiento de esta magnitud no se registrase, pues en Alejandría cualquier dato de información relevante estaría recopilado en textos y mapas, y más si lo había organizado un antiguo faraón; y aunque no perduró ningún mapa de Ptolomeo, durante el Renacimiento se elaboraron Mapa Mundi tal como lo describía Ptolomeo.