Derecho económico
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El Derecho económico es el conjunto de principios y de normas de diversas jerarquÃas, sustancialmente de Derecho público, que inscritas en un orden público económico plasmado en la carta fundamental, facultan al Estado para planear indicativa o imperativamente el desarrollo económico y social de un paÃs y regular la cooperación humana en las actividades de creación, distribución, cambio y consumo de la riqueza generada por el sistema económico.
Se define como el papel que tiene el Derecho (entendido en este caso como sistema jurÃdico) en la regulación de la actividad económica. Este marco legal que establece las "reglas del juego" neutrales para los actores económicos[1] abarca las transacciones bursátiles, la auditorÃa de negocios, las leyes referentes a la economÃa (como las leyes monetarias, por ejemplo), y en general todas las actividades comerciales y de funcionamiento de los mercados. Se observa entonces hasta qué punto los campos de la economÃa y el Derecho están Ãntimamente ligados y mantienen una interacción constante entre sÃ. Asimismo, cabe anotar que el hecho de ejercer influencia en la esfera económica le da al Derecho un carácter multidisciplinario, amplÃa notablemente su campo de acción y hace un distanciamiento de la tradición antigua europea.[1]
[editar] Derecho económico en los modos de producción del Derecho antiguo europeo y estadounidense
Los principios del Derecho económico se derivan y aprenden de la práctica. Lo anterior, si bien responde al modelo americano, contradice el modelo antiguo europeo. Este último se aislaba completamente del conocimiento jurÃdico en la práctica e incluso a los practicantes que dÃa a dÃa estaban en contacto con las realidades de la vida cotidiana se les consideraba inferiores a los lÃderes académicos.
Por otra parte, en ese mismo sistema los jueces y abogados lograron su autonomÃa aparentando renunciar al mundo comercial, lo cual conllevó a que la idea del abogado como un consejero de negocios por ejemplo, se desarrollara muy despacio. Conforme fue pasando el tiempo, fue necesaria una americanización del sistema antiguo europeo ya que poco a poco se vio incapaz de satisfacer las demandas de regulación del mercado en Europa. Aun si esto reñÃa con la tradición de los jueces, muchos de los cuales querÃan conservar las viejas tradiciones y el culto al derecho puro,[1] no quedaba otra salida para resolver las disputas económicas a las que se enfrentaban. Fue asà se transformó el sistema de producción de Derecho europeo. El papel de sus actores tuvo la oportunidad de transfigurarse tanto dentro del campo jurÃdico como en cuanto a su relación con el Estado, y se pudo dar cabida al derecho económico y a una nueva forma de doctrina y educación jurÃdica.