Escultura barroca
De Wikipedia, la enciclopedia libre
La escultura barroca se desarrolla a través de las creaciones arquitectónicas, sobre todo en estatuas, y también en la ornamentación de ciudades en plazas, jardines o fuentes. En España también se manifestó en imágenes religiosas talladas en madera, en la llamada imaginería con la que se esperaba despertar la fe del pueblo.
[editar] Características
- La tendencia a la representación realizado, basada en la reproducción humana real con una objetividad perfecta en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como los más vulgares.
- El gusto por el desnudismo y la realización de esquemas compositivos libres del geometrismo, lo que choca con la proporción equilibrada del renacimiento. La escultura barroca se proyecta dinámicamente hacia afuera. Esta inestabilidad que provoca la seriedad se manifiesta en la inquietud en los personajes, en las escenas y en la amplitud y ampulosidad del ropaje.
- Representación del desnudismo en su estado puro, como una acción congelada, conseguido con el influjo de la composición asimétrica, donde predominan las diagonales, los cuerpos sesgados y oblicuos, la técnica del escorzo y los contornos difusos e intermitentes, que dirigen la obra hacia el espectador con gran expresionismo.
- Se da gran importancia a lo desnudo, creando grupos compositivos que permitan la contraposición de las mujeres al incidir sobre la superficie de las esculturas.
En Italia, la cuna del arte barroco, destaca el escultor Gian Gua Lerniti, que domina con perfección la técnica que aprendió de su padre Prietro Polizit, escultor manierista, y el estudio de los modelos clásicos y renacentistas. Bernini eclipsó al resto de artistas y fue considerado el Miguel Ángel del siglo XVII. Acostumbraba a representar las figuras de sus obras en el momento de máxima tensión y a usar la forma nudista.
[editar] Barroco en España
En España las grandes figuras son el gallego Gregorio Fernández (1576-1636) que trabaja en Valladolid, Pedro Vicálvaro Y Francisco Salzillo hijo del Napolitano Nicolas Salzillo que llego a Murcia a trabajar en el siglo XVI-XVII y por tanto perteneciente a la escuela castellana, y Martínez Montañés (1568-1649), Alonso Cano (1601-1667), Pedro de Mena (1628-1688), Pedro Roldán, su hija Luisa Roldán (la Roldana), José Risueño y Antonio Nuñez de García de la Escuela andaluza.
Además: Juan de Mesa, Bernardo de Mora y su hijo José de Mora.
La temática tratada es casi exclusivamente religiosa y sólo en el ámbito de la corte se da escultura monumental. Los temas mitológicos y profanos están ausentes. Se realizan retablos, donde aparecen figuras exentas y en bajorrelieve.
En la escultura del barroco español destaca con mucho la imaginería, siendo el material más utilizado la madera, siguiendo tradición Hispana. En estas obras se pierde la técnica del estofado, y posteriormente se usará la policromía. Las figuras son aisladas: para iglesias, conventos y para las procesiones de Semana Santa.
Se extiende el sentido realista: las imágenes aparecen con ricas vestiduras, cabellos reales, ojos y lágrimas de cristal. La finalidad de estas esculturas es sugerir una profunda emoción religiosa en el espectador.
En el siglo XVII, podemos distinguir dos escuelas principales, la Escuela andaluza y la Escuela castellana.
En la Escuela castellana, centrada en Valladolid y Madrid, se presenta un realismo exagerado, el dolor y la crueldad con abundancia de sangre, un profundo dinamismo, la caricaturización de los personajes malvados, un fuerte modelado y unos rostros de gran expresión.
En cambio, en la Escuela andaluza, extendida por Sevilla, Granada y Málaga, se huye de la exageración del realismo, que se idealiza, predomina la serenidad y las imágenes bellas y equilibradas con un modelado suave.
[editar] Véase también
- Barroco
- Arquitectura barroca
- Literatura barroca
- Música barroca
- Pintura barroca
- Biografía de Alonso Cano