Pueblo franco
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Los francos fueron una tribu procedente de Baja Renania y de los territorios situados inmediatamente al este (Westfalia), que, al igual que muchas otras tribus germánicas occidentales, entró a formar parte del Imperio Romano en su última etapa en calidad de foederati. Establecieron un duradero reino en una zona que abarca la mayor parte de la actual Francia, asà como la región de Franconia en Alemania, estableciendo asà la semilla de lo que más tarde serÃan estos dos paÃses actuales.
Cabe señalar que los Francos se asentaron en la zona Bélgica y norte de Francia en el siglo IV.
El reino franco vivió varias segregaciones y distribuciones, dado que los francos dividÃan la propiedad entre los hijos supervivientes, y a falta de un amplio sentido de la res pública, concebÃan el reino como una propiedad privada de grandes dimensiones. Esta práctica explica en parte la dificultad de describir con precisión tanto las fechas como las fronteras geográficas de cualquiera de los reinos francos, asà como de determinar quién gobernaba en cada una de las regiones. El bajo nivel de alfabetización durante la hegemonÃa de los francos agrava el problema, ya que se conservan muy pocos documentos escritos. De todas formas, podemos decir que básicamente se distinguÃan dos dinastÃas de lÃderes que se sucedieron respectivamente: en primer lugar los merovingios y después los carolingios.
La palabra franco significa «libre» en el lenguaje franco. Esta libertad no se extendÃa a las mujeres ni a la población de esclavos que se trasladaron con los francos libres.
En un principio, los francos se dividÃan en dos grupos, cuyos nombres derivan de rÃos: los salios (del Yssel, en Holanda), y los ripuarios («habitantes de la orilla del rÃo Rin», en latÃn). Ya en el siglo IX (si no antes) la división entre ambos era prácticamente inexistente, pero durante algún tiempo continuó siendo aplicada en el sistema legal por el que una persona podÃa ser juzgada.
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[editar] Los primeros francos
No se sabe mucho de los inicios de la historia de los francos. El cronista galo-romano Gregorio de Tours, autor de la Historia Francorum («Historia de los francos»), que cubre el perÃodo hasta el año 594, es la fuente principal. En ella cita a su vez como fuentes a Sulpicio Alexander y a Frigeridus (los cuales serÃan desconocidos de no ser por él), además de aprovechar su propia relación personal con muchos francos insignes. Aparte de la Historia de Gregorio, existen además otras fuentes romanas anteriores, como Amiano y Sidonio Apolinar.
Los estudiosos modernos dedicados al perÃodo de las migraciones han sugerido que el pueblo franco podrÃa haber surgido de la unificación de grupos germánicos anteriores más pequeños (Usipeti, Tencter, Sugambri y Bructeri), que habitaban el valle del Rin y los territorios situados inmediatamente al este. Esta unión podrÃa estar relacionada con el aumento del caos y las insurrecciones acontecidas en la zona como resultado de la guerra entre Roma y los marcomanni, que habÃa comenzado en el año 166; asà como los conflictos derivados de ésta durante la segunda mitad del siglo II y el siglo III. Por su parte, Gregorio afirma que los francos vivieron originalmente en Panonia, pero que más tarde se asentaron a las orillas del Rin. Existe una región al noreste de la actual Holanda (al norte de lo que una vez fue la frontera romana) que lleva el nombre de Salland, y podrÃa haber recibido ese nombre de los salios.
Hacia el año 250, un grupo de francos, aprovechándose de la debilidad del Imperio Romano, llegó hasta Tarragona (en la actual España), ocupando esta región durante una década antes de que las fuerzas romanas los doblegaran y expulsaran de territorio romano. Unos cuarenta años después, los francos tomaron el control de la región de Scheldt, interfiriendo en las rutas marÃtimas de Bretaña. Los romanos pacificaron la región, pero no expulsaron a los francos.
[editar] El Imperio Franco
[editar] Fundación
Entre los años 355 y 358, el emperador Juliano volvió a encontrarse con las vÃas fluviales del Rin bajo el control de los francos, y una vez más volvió a pacificarlos. Roma les concedió una parte considerable de la Gallia Belgica, momento a partir del cual pasaron a ser foederati del Imperio Romano. TodavÃa hoy, en Flandes (Bélgica) y Holanda se siguen hablando el holandés, una lengua de origen germánico. De este modo, los francos se convirtieron en el primer pueblo germánico que se asentó de manera permanente dentro de territorio romano.
Éste es un mapa externo.
Desde su región, los francos conquistaron gradualmente la mayor parte de la Galia romana al norte del Loira y al este de la Aquitania visigoda. En un principio, ayudaron a defender las fronteras en calidad de aliados. Por ejemplo, cuando una invasión llevada a cabo en su mayor parte por tribus germánicas orientales cruzó el Rin en el año 406, los francos lucharon contra estos invasores. Esta invasión avanzó principalmente hacia los territorios al sur del rÃo Loira (en la región de ParÃs, el control romano perduró hasta el año 486, una década después de la caÃda de los emperadores de Rávena, en parte gracias a las alianzas con los francos).
[editar] Los merovingios
Lo poco que ha sobrevivido acerca de los reinos de los primeros jefes francos, Faramond (aproximadamente entre 419 y 427) y Clodión (aproximadamente entre 427 y 447), parece tener más de mito que de realidad, y su relación con la dinastÃa de los merovingios permanece poco clara.
Gregorio menciona a Clodión (Chlodio) como el primer rey que inició la conquista de la Galia al tomar Camaracum (actual Cambrai) y expandir la frontera hasta el rÃo Somme. Esto probablemente llevó su tiempo; Sidonio relata como Aecio tomó a los francos por sorpresa, haciéndoles retroceder (probablemente alrededor de 431). Este perÃodo marca el inicio de una situación que se prolongarÃa durante siglos: los francos germánicos se convirtieron en soberanos de un número cada vez mayor de súbditos galo-romanos.
En 451, Aecio pidió ayuda a sus aliados germánicos en suelo romano para repeler una invasión de los hunos. Mientras que los francos salios le apoyaron, los renanos lucharon en ambos bandos, dado que muchos de ellos vivÃan fuera del Imperio. Las fuentes de Gregorio identifican sin demasiada seguridad a Meroveo (Merovech) como el rey de los francos y posible hijo de Clodión. Meroveo fue sucedido en el trono por Childerico I, en cuya tumba, descubierta en 1653, se encontró un anillo que lo identificaba como rey de los francos.
[editar] Clodoveo
Clodoveo I, hijo de Childerico I comenzó una campaña militar con la intención de consolidar los varios reinos francos en la Galia y Renania, dentro de la cual se enmarca la derrota de Siagrio en 486. Esta victoria supuso el fin del control romano en la región de ParÃs.
En la Batalla de Vouillé (507), Clodoveo, con la ayuda de los burgundios, derrotó a los visigodos, expandiendo su reino al este, hasta los Pirineos.
La conversión de Clodoveo al cristianismo, tras su matrimonio con la princesa católica burgundia Clotilde en 493, pudo haber ayudado a acercarle al papa y a otros soberanos cristianos ortodoxos. La conversión de Clodoveo supuso la conversión del resto de francos. Al profesar la misma fe que sus vecinos católicos, los recientemente cristianizados francos encontraron mucho más fácilmente la aceptación por parte de la población local galo-romana que los arrios, los visigodos, los vándalos o los burgundios. De esta forma, los merovingios dieron lugar a la que con el tiempo serÃa la dinastÃa de reyes más estable de Occidente.
Esta estabilidad, sin embargo, no se extendÃa a la vida cotidiana durante la era merovingia. Aunque en tiempos de los romanos existÃa un cierto grado de violencia (sobre todo en la etapa final), la introducción de la práctica germánica de recurrir a la violencia para solventar disputas y conflictos legales llevó a un cierto grado de anarquÃa. Esto afectó al comercio, que se llegó a verse interrumpido ocasionalmente, dificultando de manera creciente la vida cotidiana, lo que desembocó en una progresiva fragmentación y localización de la sociedad en villas. La alfabetización, aparte de las iglesias y monasterios, era prácticamente nula.
Los soberanos merovingios, siguiendo la tradición germánica, tenÃan la costumbre de dividir sus tierras entre sus hijos. Esto resultaba en una constante división, reunificación y nueva división de los territorios, lo cual a su vez desembocaba en el asesinato y la guerra entre las principales familias. Asà que, aunque Clodoveo expulsó a los visigodos de la Galia, al morir (en 511) sus cuatro hijos se repartieron su reino, y durante los siguientes dos siglos sus descendientes compartieron la corona.
El área franca se expandió aún más bajo el reinado de los hijos de Clodoveo, llegando a cubrir la mayor parte de la actual Francia, pero incluyendo también zonas al este del rÃo Rin, tales como Alamannia (el actual sudoeste de Alemania) y Turingia (desde 531). Sajonia, en cambio, permaneció fuera de las fronteras francas hasta ser conquistada por Carlomagno siglos más tarde.
Tras una reunificación temporal de los reinos separados bajo el reinado de Clotario I, los territorios francos volvieron a dividirse en 561 en Neustria, Austrasia y Borgoña, que habÃan sido anexionadas por los francos por medio de matrimonios e invasiones.
En cada reino franco, el mayordomo de palacio ejercÃa las funciones de jefe de estado. Una serie de muertes prematuras que comenzaron con la de Dagoberto I en 639 desembocaron en una sucesión de reyes menores de edad. A comienzos del siglo VIII, esto habÃa permitido a los mayores austrasios consolidar el poder de su propio linaje, lo cual llevó a la fundación de una nueva dinastÃa: sus descendientes los carolingios.
[editar] Los carolingios
Tradicionalmente se considera que el reinado carolingio comienza con la deposición del último rey merovingio, con el consentimiento del papa, y la ascensión al poder en 751 de Pipino el Breve, padre de Carlomagno. Pipino habÃa sucedido a su padre, Carlos Martel, como mayor de palacio de un reino franco reunido y reconstruido a partir de las partes anteriormente independientes.
Pipino reinó como rey electo. Aunque este tipo de elecciones eran poco frecuentes, habÃa una regla general en la ley germánica que establecÃa que el rey se apoyaba en sus hombres principales. Estos hombres se reservaban el derecho de elegir a un nuevo lÃder digno de reinar de entre los miembros del clan dominante, en caso de que considerasen que el viejo rey no pudiera conducirlos a batalla victoriosa. Mientras que en lo que más tarde serÃa Francia el reinado pasó a ser hereditario, los reyes del tardÃo Sacro Imperio Romano Germánico no fueron capaces de abolir la tradición de la elección, y continuaron siendo regidores electos hasta la desaparición del Imperio en 1806.
Pipino consolidó su posición en 754 al fraguar una alianza con el papa Esteban III, quien obsequió al rey de los francos una copia de la Donación de Constantino en ParÃs, y le ungió a él y a su familia en una majestuosa ceremonia en Saint-Denis, declarándole «patricius Romanorum» («protector de los romanos»). El año siguiente, Pipino cumplió la promesa hecha al papa y recuperó el exarcado de Rávena, recientemente perdido ante los lombardos, entregándoselo al papa en lugar de devolvérselo al emperador bizantino. Pipino entregó también los territorios reconquistados en los alrededores de Roma, dando pie a la creación de los Estados Pontificios en la Donación de Pipino, que dejó en la tumba de San Pedro. El pontÃfice tenÃa buenas razones para esperar de la reconstruida monarquÃa franca que proporcionara una base de poder leal (potestas) en la creación de un nuevo orden mundial, centrado en la figura del papa.
[editar] Carlomagno
Tras la muerte de Pipino en el 768, sus hijos Carlos y Carlomán volvieron a repartirse el reino entre ellos. De todas formas, Carlomán se retiró a un monasterio y murió poco tiempo después, dejando a su hermano como único rey. Éste pasarÃa más tarde a ser conocido como Carlomagno, en francés Charlemagne y en alemán Karl der Große. Era un personaje poderoso, inteligente y relativamente culto, que se convertirÃa en una leyenda para la historia posterior tanto de Francia como de Alemania. Carlomagno restableció un equilibrio de poder entre el emperador y el papa.
A partir del año 772, Carlomagno emprendió una larga guerra en la que conquistó y derrotó a los sajones para incorporar sus territorios al Imperio Franco (las últimas incursiones de Carlomagno sobre los territorios sajones está datada en 804 por los Annales Regni Francorum). Esta campaña se sumó a la práctica de lÃderes cristianos no romanos que provocaban la conversión de sus vecinos por la fuerza. Los misionarios católicos francos, junto a otros de Irlanda y de la Inglaterra anglosajona, habÃan penetrado en territorio sajón desde mediados del siglo VIII, resultando en un aumento de los enfrentamientos con los sajones, que se resistÃan a los empeños misionarios acompañados de incursiones militares. El principal oponente sajón de Carlomagno, Widukind, aceptó ser bautizado en el 785, como parte de unos acuerdos de paz, pero otros lÃderes sajones continuaron con la lucha. Tras su victoria en el 787 en Verdún, Carlomagno ordenó la matanza masiva de miles de prisioneros sajones paganos. Tras varios levantamientos más, los sajones sufrieron la derrota definitiva en el 804. Esto expandió el Imperio Franco hacia el este, hasta el rÃo Elba, algo que el Imperio Romano sólo intentó una vez, y en lo que falló en la batalla del Bosque de Teutoburgo (año 9 d.C.). Para poder cristianizar con más efectividad a los sajones, Carlomagno fundó varias diócesis, entre las que se cuentan las de Bremen, Münster, Paderborn y Osnabrück.
Al mismo tiempo (773–774), Carlomagno conquistó a los lombardos, incluyendo de esta manera el norte de Italia en su esfera de influencia. Renovó el donativo al Vaticano y la promesa al papado de continuar la protección por parte de los francos.
En el 788, Tassilo, duque de Baviera, se rebeló contra Carlomagno. Tras aplastar la revuelta, éste incorporó Baviera a su reino. Además de expandir los horizontes de sus dominios, redujo de manera drástica el poder y la influencia de los agilofingios (la familia de Tassino), otra de las familias influyentes de entre los francos y sus potenciales rivales. Hasta el 796, Carlomagno continuó expandiendo su reino todavÃa más hacia el sureste, hasta la actual Austria y a partes de Croacia.
De esta manera, Carlomagno creó un reino que alcanzaba desde los Pirineos al suroeste (incluyendo de hecho una zona del norte de la PenÃnsula Ibérica (Marca Hispánica tras 795), pasando por casi toda la Francia moderna (a excepción de Bretaña, que nunca fue conquistada por los francos), y al este la mayor parte de la actual Alemania, incluyendo el norte de Italia y la actual Austria. En la jerarquÃa de la Iglesia, los obispos y abades buscaban la protección del palacio del rey, fuente tanto de protección como de seguridad. Carlomagno se habÃa erigido en lÃder de la cristiandad occidental, además de impulsar un «Renacimiento carolingio» en la cultural literaria, gracias a su apoyo a monasterios como centros de enseñanza.
El dÃa de Navidad de 800, el papa León III coronó a Carlomagno como «Emperador de los Romanos», en Roma, en una ceremonia presentada como inesperada, puesto que Carlomagno no deseaba encontrarse en deuda con el obispo de Roma. Se trataba de uno más de los gestos llevados a cabo por el papado para definir los papeles de auctoritas papal y potestas imperial. Aunque Carlomagno, en respeto a las iras de Bizancio, preferÃa el tÃtulo de «Emperador, rey de los Francos y Lombardos», la ceremonia sirvió para reconocer formalmente al Imperio Franco como sucesor del Romano (occidental) (aunque tan sólo la Donación concedÃa al papa la autoridad polÃtica para hacerlo), ocasionando asà una serie de disputas con los bizantinos por el nombre de Imperio Romano. Tras una primera protesta por la usurpación, en 812, el emperador bizantino Miguel I Rangabé reconoció a Carlomagno como emperador conjunto. La coronación sirvió para dar una legitimidad permanente a la primacÃa carolingia entre los francos. Otón el Grande conseguirÃa en 962 revalidar esta relación, siendo también coronado como emperador de los romanos por el papa.
Tras la muerte de Carlomagno el 28 de enero de 814 en Aquisgrán, fue enterrado en su Capilla Palatina.
[editar] Carolingios posteriores
Carlomagno tuvo varios hijos, pero sólo uno le sobrevivió. Fue Luis el PÃo, quien sucedió a su padre al frente del imperio unificado. Pero el hecho de que heredase el puesto fue más un asunto de azar que intencionado. Cuando Luis murió en 840, los carolingios decidieron repartir la herencia, dividiendo el imperio en tres partes tras el tratado de Verdún, en 843:
1. El hijo mayor (de los que sobrevivieron), de Luis, Lotario II se convirtió en emperador y se situó al frente de los francos centrales. A su vez, sus hijos se dividieron este imperio en Lotaringia, Burgundia e Italia (septentrional). Estas zonas desaparecerÃan más tarde, para formar reinos independientes. 2. El segundo hijo de Luis, Luis el Germánico, pasó a ser rey de los francos del este. Esta zona serÃa el origen de lo que más tarde fue el Sacro Imperio Romano Germánico, que con el tiempo llegó a ser, aproximadamente, la actual Alemania. 3. Su tercer hijo, Carlos el Calvo, pasó a ser rey de los francos del oeste. La zona que ocupó llegarÃa a ser la actual Francia.
Más tarde, mediante el tratado de Mersen (870) se realizó una nueva división de los territorios, en detrimento de Lotaringia.
El 12 de diciembre de 884, Carlos el Gordo reunificó la mayor parte del Imperio Carolingio, a excepción de Burgundia.
A finales de 887, su sobrino, Arnulfo de Carintia se sublevó y se hizo con el tÃtulo de rey de los francos del este (actual Alemania). Carlos se retiró y murió poco después, el 13 de enero de 888. Odón, conde de ParÃs fue elegido para gobernar el oeste (actual Francia), y fue coronado al mes siguiente.
Diez años más tarde, los carolingios recuperaron el poder en Francia, donde gobernaron hasta 987, año de la muerte del último rey franco, Luis V, mejor conocido como Luis V de Francia.
[editar] El legado carolingio
A pesar de ser algo accidental desde el punto de vista histórico, la unificación de la mayor parte de lo que hoy conocemos como Europa central bajo el mando de un sólo lÃder sirvió de sustrato para la continuación de lo que se conoce como «Renacimiento carolingio». A pesar de las guerras internas casi constantes que tuvo que soportar el Imperio Carolingio, la extensión del gobierno franco y la cristiandad romana en un territorio tan vasto aseguró una unidad fundamental durante el imperio. Cada parte del Imperio Carolingio se desarrolló de manera distinta; el gobierno y la cultura de los francos dependÃan en gran medida de cada uno de los lÃderes y de sus objetivos. Objetivos que cambiaban tan fácilmente como las alianzas polÃticas entre las distintas familias francas. De todos modos, esas familias, incluidos los carolingios, compartÃan todas las mismas creencias básicas e ideas de gobierno. Ideas y creencias que tenÃan sus raÃces en un pasado proveniente tanto de la tradición germánica como romana. Una tradición que se remonta a mucho antes del ascenso de los carolingios y que se prolongó en cierta medida incluso después de las muertes de Luis el PÃo y sus hijos.
[editar] Los cruzados y otros europeos occidentales conocidos como «francos»
Puesto que el reinado franco mantuvo el dominio sobre Europa occidental durante siglos, existen muchos términos derivados de «franco» usados por muchos de los habitantes de Europa oriental, Oriente Medio y territorios más al este como sinónimo para los cristianos romanos (p. e.: al-Faranj en árabe, farangi en persa, Feringhi en indostánico y Frangos en griego). Durante las cruzadas, dirigidas principalmente por nobles de la Francia septentrional que aseguraban ser descendientes de Carlomagno, tanto los musulmanes como los cristianos utilizaban estos términos para referirse a los cruzados. Muchos historiadores modernos han seguido este uso de la palabra, denominando a los europeos occidentales en el Mediterráneo oriental «francos», independientemente de su paÃs de origen.
[editar] Lista de reyes francos salios
DinastÃa merovingia
- Childerico I (457–481)
- Clodoveo I (Clovis) (481–511)
| Soissons | Reims | Orleans | ParÃs |
|---|---|---|---|
| Clotario I (511–558) | Thierry I (511–534) | Clodomiro (511–524) | Childeberto I (511–557) |
| Teodeberto I (534–548) | Clodoaldo (524) | ——> Soissons | |
| Teodebaldo (548–555) | ——> Soissons | ||
| ——> Soissons |
(Regnum francorum)
- Clotario I (558–561)
| Neustria (Soissons) | Austrasia (Metz) | Borgoña (Orleans) | ParÃs |
|---|---|---|---|
| Chilperico I (561–584) | Sigeberto I (561–575) | Gontrán I (561–592) | Cariberto I (561–567) |
| Clotario II (584–612) | Childeberto II (575–595) | ——> Austrasia | ——> Neustria |
| Teodeberto II (595–612) | Thierry II (595–613) | ||
| ——> Borgoña | Sigeberto II (613) | ||
| ——> Neustria |
(Regnum francorum)
- Clotario II (612–629)
| Neustria | Austrasia | Aquitania |
|---|---|---|
| Dagoberto I (629–639) | Dagoberto I (629–634) | Cariberto II (629–632) |
| Clodoveo II (639–656) | Sigeberto III (634–656) |
(Regnum francorum)
- Clodoveo II (656–657)
| Neustria | Austrasia |
|---|---|
| Clotario III (657–673) | Childerico II (657–673) |
(Regnum francorum)
- Childerico II (673–675)
| Neustria | Austrasia |
|---|---|
| Thierry III (675–679) | Clodoveo III (675) |
| Dagoberto II (675–679) |
(Regnum francorum)
- Thierry III (679–691)
- Clodoveo IV (691–695)
- Childeberto III (695–711)
- Dagoberto III (711–715)
- Chilperico II (715–718)
- Clotario IV (718–720)
- Chilperico II (720–721) (repuesto)
- Thierry IV (721–737)
- Vacante (la monarquÃa merovingia estuvo controlada por los mayordomos de palacio) (737–743)
- Childerico III (743–751)
- Thierry (V) (751)
El mayordomo de palacio Pipino III el Breve es coronado rey y fundará la dinastÃa carolingia.
DinastÃa carolingia
[editar] Lista de reyes francos ripuarios
- Sigeberto (anterior al 484–509), asesinado por su hijo Cloderico a instancias de Clovis;
- Cloderico (509), heredero del trono, fue mandado ajusticiar por Clodoveo I por traición a su padre.
Desde ese momento los francos ripuarios y los salios quedan bajo el mismo rey, Clodoveo I de los salios.
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