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Gaucho

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Para otros usos de este término véase Gaucho (desambiguación).
Gauchos
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El Gaucho era un jinete cuidador de ganado sudamericano, semejante al charro mexicano, al huaso chileno, al llanero venezolano-colombiano, al cowboy estadounidense, que en el siglo XIX era semi-nómada. Actualmente, se designa así, genéricamente, a los habitantes rurales dedicados a las tareas de ganadería en Argentina, Uruguay, Paraguay, el Chaco boliviano, la Patagonia chilena y a la población del Río Grande del Sur, sur del Brasil. A la mujer gaucha tradicionalmente se le ha llamado "paisana", "guaina"(en el norte litoraleño), "gaucha" y mal llamada "china", ya que originalmente este término se utilizó para las mujeres de vida poco feliz, aunque con el correr del tiempo, se hace un uso más generalizado de esta última forma.


Tabla de contenidos

[editar] El Gaucho

En el pasado existía un personaje muy especial en la Banda Oriental.

La mezcla de la raza indígena y la raza española crearon el habitante solitario, amante de la libertad, sin ningún destino, "El gaucho". A fines del siglo XVII y a principios del siglo XVIII transcurrió la vida del gaucho, que luego se convirtió en un guerrero que lucho por la independencia.

La palabra gaucho proviene de la expresión quechua "huachu", que quiere decir huérfano o vagabundo. Los colonizadores españoles transformaron el término, a los huérfanos pasaron a llamarlos "guachos" y a los vagabundos "gauchos". En el sur del Brasil suele llamársele "gauderio" o "gaucho".

Es, por lo general flaco, cetrino, y barbudo pero los hay lampiños y de pelo lacio.

Su lengua es la mezcla del castellano arcaico del siglo XVI, con elementos indígenas, a los que se le agregan más tarde voces portuguesas y africanas.

A ellos les encantaba reunirse en la pulpería, lugar de aprovisionamiento para el medio rural, donde se realizaban intercambios y se sociabilizaba. Ahí se reunían los vecinos del pago y los viajeros de paso. Tomaban bebidas alcohólicas, jugaban a la taba y poco después jugaron a las cartas. A raíz de eso, se peleaban y, a veces, llegaban a matarse. No les importaba morir. No tenían casa y dormían donde les agarraba la noche.

La diferencia de su vestimenta con la de hoy en día es enorme. Esto es porque los gauchos no tenían mucho dinero. También porque trabajaban en el campo. Otra razón es que ellos no tenían variedades de telas y no había hilo, por eso, tenían que coser con cuero. El gaucho usaba un sombrero panza de burro, una camisa suelta, chiripa sujetado por una faja y botas de potro. Ellos tomaban mate en una calabaza. El gaucho utilizaba los mates de calabaza, y los de plata los usaban los ricos porque eran muy caros. Los del hombre eran semirredondos y los de la mujer más alargados. Los mates de los enamorados tenían dos pajaritos mirándose. También había mates con forma normal y otros con la punta doblada. Lo tomaban con bombillas de caña y los ricos las usaban de plata. Había muchas clases de bombillas de plata y muchas clases de bombillas de caña. Calentaban el agua en calderas, que trajeron los españoles, y los gauchos se adaptaron a llevarla rápidamente porque pesaban poco. El agua caliente para preparar el mate la calentaban en jarras o calderas de lata directamente arriba del fuego. El gaucho heredó de los españoles el hábito de fumar, el caballo y la guitarra; del indio, el poncho, la bincha, el mate y las boleadoras. Al gaucho no le gustaba defenderse con armas de fuego. El usaba, lazos, boleadoras y un facón. Usaban los facones para defensa personal, para comer, para cuerear. El facón, a diferencia de un cuchillo, es más largo y tiene filo en los dos lados. Es como una espada que se guarda colgando del cinturón. Los gauchos decían del facón que era su mejor amigo porque, les servia para todo.

[editar] Modo de vida original

Un gaucho argentino.
Un gaucho argentino.

Los gauchos eran generalmente nómadas y habitaban libremente en la pampa, la llanura que se extiende desde el norte de la Patagonia argentina hasta el norte del estado de Río Grande del Sur al sur del Brasil, bordeada por los Andes hacia el oeste y aún más al norte, por los llanos chaqueños hasta la región de Chiquitania y Santa Cruz de la Sierra, originado en relación a los ganados introducidos por los europeos, formando un complejo ecuestre criollo. Puede decirse que hay gauchos en toda la región del Cono Sur en donde se puede andar a caballo. La mayoría de los gauchos son criollos o mestizos, si bien esto no es definitorio. Hacia 1875 un viajero gascón de apellido Armaignac daba una definición más cercana a lo real respecto a quién era considerado gaucho. En principio, gaucho es —como ya se dijo— el habitante rural que tiene gran destreza como jinete, pero esto no basta. Dice Armaignac: "Un extranjero —por ejemplo un europeo— puede adquirir, aunque sea muy difícil, todas las destrezas del gaucho, vestir como gaucho, hablar como gaucho... pero no será nunca considerado gaucho, en cambio sus hijos aunque todos sus linajes sean directamente europeos, al ser ya nativos o criollos sí serán cabalmente considerados gauchos."

[editar] El Gaucho, símbolo en el Cono Sur

Su Participación en las Guerras Independentistas de Argentina

El gaucho interpreta un rol simbólico importante para el nacionalismo (y las relaciones humanas) de la región, especialmente en el Río de la Plata y en el noroeste argentino. El poeta uruguayo Antonio Lussich es considerado uno de los precursores de la poesía gauchesca, y su poema Los Tres Gauchos Orientales fue considerado por Jorge Luis Borges un antecesor del poema épico "Martín Fierro" del argentino José Hernández. Éste último, la obra más famosa del género, evidencia al gaucho como símbolo de tradición nacional argentina, contraponiéndolo a las tendencias europeizantes de la ciudad y a la corrupción de la clase política. Martín Fierro, héroe del poema, es reclutado por el ejército argentino para la guerra fronteriza contra "el indio", pero deserta y se convierte en un fugitivo de la ley. La imagen del gaucho libre a menudo es contrastada con aquella de los esclavos que trabajan en el norte de Brasil. Estereotípicamente, los gauchos eran fuertes (forzosamente, dadas sus actividades), taciturnos pero arrogantes y capaces de responder con violencia ante una provocación. Si bien el el sur argentino los gauchos mostraban cierta indisciplina, en el norte de Argentina de principios del siglo XIX tuvieron un papel distintivo, ya que tuvieron un trascendental desempeño militar en las luchas por la independencia de España. Este se dio particularmente en la frontra norte del Virreinato del Río de la Plata y el Alto Perú. Su lucha fue descripta y recordada épicamente por Leopoldo Lugones como La Guerra Gaucha.

Los hechos históricos señalan que su destacada participación fue crucial para la Independencia Argentina, quienes supieron constituir un grupo militar disciplinado con aquella comunidad multiétnica. Los ancestros de sangre del gaucho norteño eran básicamente de origen indígena sudamericano, español, afroamericano y en menor medida lusitano. La conducción militar de la defensa de la frontera, de lo que fuera el virreinato del Río de la Plata durante los años de lucha independentista, quedó virtualmente en manos los gauchos. Asediados por los españoles, que avanzaban desde el virreinato del Perú después de recuperar militarmente todo el subcontinente, los gauchos norteños defendieron la frontera con fimeza, caracterizándose por el cumplimiento de una férrea disciplina militar, el seguimiento fiel a su jefe y caudillo Martín Miguel de Güemes y la demostración de habilidades y destrezas particulares para el combate a caballo y en la lucha abierta, aun en medios adversos. En la bibliografía histórica militar internacional los gauchos fueron comparados por analogía con los soldados del cuerpo de mamelucos del norte de África que luego formaron parte de las tropas de Napoleón al ingresar a Madrid, cuando ocupó España en 1808.

Los combates de la Guerra Gaucha se desarrollaron en una línea fronteriza de más de seiscientos kilómetros de extensión,teniendo como principal escenario la Quebrada de Humahuaca, que quedó bajo su responsabilidad después del colapso militar patriótico producido por la derrota del Ejército del Norte, conducido por el general José Rondeau, en manos del general español Joaquín de la Pezuela. Esto sucedió en la Batalla de Sipe Sipe en 1815.

Aquellas luchas se prolongaron por más de diez años, con un ejército de guerrilla, de línea y de artillería. La modalidad de lucha de guerrillas se daría en llamar "montoneras" en territorio argentino y "republiquetas" en el suelo Boliviano, (Alto Perú).

Solamente en territorio argentino aquella fuerza militar gaucha actuó en doscientos treinta y seis batallas diversas defendiendo la vanguardia de la frontera, en seis de las diez invasiones procuradas por el reino español para recuperar los dominios declarados independientes en Tucumán en el congreso de 1816 .

[editar] Axiología gauchesca

Existía toda una axiología gaucha caracterizada por los siguientes valores: valentía, lealtad, hospitalidad —de allí que en Argentina, Uruguay y el sur de Chile la frase "hacer una gauchada" —totalmente opuesta a "hacer una guachada"— significa tener un gesto de hidalguía o una buena actitud. Para una parte de la aristocracia y la burguesía urbana del siglo XIX, el gaucho era un "salvaje peligroso" y la palabra gaucho le resultaba casi un insulto.

Un ejemplo de la idiosincrasia gaucha del s XIX está reflejada por José Hernández (quien se crió entre gauchos) se encuentra en estas estrofas del Martín Fierro (se respetan los modismos y los vocablos gauchescos de ese tiempo):

No me hago al lao de la güeya
aunque vengan degollando,
con los blandos yo soy blando
y soy duro con los duros,
y ninguno en un apuro
me ha visto andar titubiando.

En el peligro, ¡Qué Cristos!,
el corazón se me enancha.
pues toda la tierra es cancha,
y de esto naide se asombre:
el que se tiene por hombre
ande quiera hace pata ancha.

Soy gaucho y entiendanló.
Como mi lengua lo explica,
para mí la tierra es chica
y pudiera ser mayor.
Ni la víbora me pica,
ni quema mi frente el sol.

(...)

lo que al mundo truje yo,
del mundo lo he de llevar.

Mi gloria es vivir tan libre
como el pájaro del Cielo,
no hago nido en este suelo
ande hay tanto que sufrir;
y naides me ha de seguir
cuando yo remonte el vuelo.

Yo no tengo en el amor
quien me venga con querellas,
como esas aves tan bellas
que saltan de rama en rama.
Yo hago del trébol mi cama
y me cubren las estrellas.

Y sepan cuantos me escuchan
de mis penas el relato
que nunca peleo ni mato
si no es por necesidá;
y que a tanta alversidad [adversidad]
sólo me arrojó el mal trato.

Y atiendan la relación
Que hace un gaucho perseguido,
que padre y marido ha sido
empeñoso y diligente,
y sin embargo la gente
lo tiene por un bandido...


estrofas en los Capítulos II y III del citado Martín Fierro

Poco más de medio siglo después el escritor y estanciero Ricardo Güiraldes se siente emocionalmente obligado a dar su homenaje a los gauchos (en los inicios de s XX reducidos a la categoría laboral de "peones", es decir: de jornaleros rurales). A pesar de tal ubicación en la "escala social", Güiraldes se ve compelido a reconocer —con mucha nostalgia— los valores del gaucho. Estos valores son puestos en el personaje de un gaucho, al cual sintomáticamente llama "Don Segundo Sombra", y a quien siente que le adeuda su iniciación como hombre. Don Segundo Sombra es su mentor, le da nociones de un especial honor y respeto al prójimo, le enseña a tratar con la naturaleza, e incluso (y esto es clave) es quien le protege de sus temores y fobias burgueses. Éste es uno de los motivos por los cuales Güiraldes, muy joven, concluye, después de que Don Segundo le despidiera, "lo vi irse en el horizonte (...) y me fui como quien se desangra".

[editar] El Gaucho mítico

En la cultura argentina destaca con mucha fuerza la imagen mítica del gaucho pampeano. Su papel en la historia del país así como la literatura gauchesca han contribuido a edificar aquella imagen. Analizando aquellas obras, y particularmente el Martín Fierro de José Hernández, trataremos de entender cuales son las características del gaucho argentino y el carácter que le está asociado. También nos interesaremos en su vínculo con el mito del cowboy o vaquero norteamericano.

[editar] La literatura gauchesca

Artículo principal: Literatura gauchesca

Bartolomé Hidalgo, en los Diálogos patrióticos (1822), Estanislao del Campo, en El Fausto Criollo (1866), Hilario Ascasubi, en su obra referida a Santos Vega (1870), y José Hernández, en el Martín Fierro (1872), presentan un gaucho idealizado, de espíritu noble, respetado por los campesinos por su fuerza física y moral. Sarmiento, prácticamente el hijo de un gaucho, en su Facundo (1845), tiene una relación de amor y odio hacia lo gaucho: caracteriza al gaucho en bueno: rastreador y baqueano, que vive en un estado de armonía con la naturaleza; y malo: «...hombre divorciado con la sociedad, proscrito por las leyes;... salvaje de color blanco» que incluye al cantor, que anda «de tapera en galpón» cantando hazañas propias y ajenas.

A algunos les pareciera que aquella distinción entre el gaucho «bueno» y el «malo», dentro del mito asimismo es muy relevante porque permite entender lo paradójico de este mito. Sarmiento hace hincapié en la existencia nómada del gaucho, en su comportamiento rústico, en su capacidad de sobrevivir en la Pampa, cuya misteriosa belleza y peligro oculto le fascinan, pero sobre todo identifica al habitante de la Pampa como un ser incivilizado, opuesto al avance del progreso en comparación con los refinados ciudadanos «que visten traje europeo, viven de la vida civilizada... [donde] están las leyes, las ideas de progreso, los medios de instrucción... etc».

La imagen del «gaucho malo» se encuentra también en el Juan Moreira (1880), la novela de Eduardo Gutiérrez. Este texto relata la vida de un personaje existente y típico del paisaje tradicional pampeano: Juan Moreira. Nos cuenta los juegos valientes de este «Robin Hood» argentino, cuya nobleza contrasta con un rastro de crímenes horrendos y muertes insidiosas. Sin embargo, aquella violencia tiene una razón que le disculpa al gaucho. En la obra de Gutiérrez, el gaucho, víctima de la sociedad, vuelto malo por la injusticia a la cual se ve sometido, se rebela contra la ley. Su astucia y su temeridad son la base del mito criollo (iniciado por el Martín Fierro). Su inferioridad social, y su mala reputación le obligan al gaucho a aislarse, volviéndose un ser violento y antisocial. Este gaucho lo llamaremos según la expresión popular «gaucho matrero».

Ricardo Güiraldes, en Don Segundo Sombra (1926), vuelve a transformar el campo en poesía. En palabras de Lugones: «Paisaje y hombre ilumínanse en él a grandes pinceladas de esperanza y fuerza. Qué generosidad de tierra la que engendra esa vida, qué seguridad de triunfo en la gran marcha hacia la felicidad y a belleza». Al idealizar al gaucho con líricos toques de virtud y heroísmo en una relación de completa armonía con la naturaleza, nutre el concepto que ha creado el estereotipo del gaucho tan evocado en el folclore argentino.

Si quisiéramos contar la historia del gaucho malo, habría que comenzar con el Santos Vega donde el gaucho es malvado y culpable, y continuar en el Martín Fierro donde es forzado por la autoridad injusta a matar y pelear a ”la partida”, pero se incorpora finalmente al Sistema. En cambio en Moreira, el gaucho matrero se convierte en un super-héroe peleador quién, herido mortalmente por la policía, se muere finalmente en su ley. Todavía ahí no termina la línea del mito del héroe rebelde: encontramos, casi en la actualidad, al bandido-héroe Mate Cosido que, perseguido en el Chaco por la policía, es querido y protegido por los pobladores porque no roba a los pobres sino a las grandes empresas explotadoras y se convierte, así, en una forma de vengador del oprimido. Hay que considerar, sin embargo, que tanto Juan Moreira como Mate Cosido fueron personas reales y no meros personajes literarios, como sí es el caso de Martín Fierro. En cuanto a Santos Vega, el personaje literario parece estar basado en alguien que realmente existió pero de quien prácticamente nada se sabe.

[editar] El Gaucho Matrero simbolizado por el Martín Fierro

Puesto que el Martín Fierro está visto como la «Biblia Gaucha», parece relevante utilizarlo como base principal para nuestro análisis del mito del gaucho matrero.

Este poema de José Hernández fue escrito en 1872 con el título «El Gaucho Martín Fierro» y su continuación «La vuelta de Martín Fierro» salió en 1879. Tiene la particularidad de no estar escrito correctamente en la forma culta de la lengua española, copiando fonéticamente la manera de hablar del gaucho. Gracias a este texto épico y poético, el gaucho dejó de ser una persona antisocial y «fuera de la ley» y ganó su imagen de héroe nacional argentino. Lo más seguro es que este poema sea el libro nacional de los argentinos.

Primeramente, esta obra responde a un contexto histórico muy particular, el del principio de la conquista del desierto. Ya sabemos que muchos gauchos fueron incorporados por la fuerza al ejército nacional. Pues es precisamente lo que le ocurre a Martín Fierro al principio del poema. A través de este texto, el autor consiguió hacerse escuchar y tener eco para sus propuestas a favor de la causa del gaucho. Nos cuenta la historia de un gaucho cuyo carácter heroico y fundamentalmente independiente se lo apropriaron los argentinos como representante de un carácter nacional. Denuncia con una fuerte tonalidad crítica los atropellos de que eran objeto los parias rurales.
Obedeciendo únicamente a su deseo de libertad, nuestro héroe nunca aceptará someterse a sus jefes militares, lo que causará su huida y su amistad con Cruz, un miembro de la policía que se vuelve delincuente al proteger a Fierro contra un ataque injusto por parte de sus compañeros. Por fin se retira del rancho con Cruz y deciden ir a tierras indígenas. Al leer esta obra, nos damos cuenta de algunos elementos característicos de la vida y de las costumbres del gaucho. El gaucho es muy sencillo respecto a sus instrumentos: caballo, facón, poncho, le cubren el problema de transporte, trabajo, defensa y abrigo. Cada uno de los instrumentos parece tener varios usos: el caballo es montura y compañía, y además le sirve en las peleas para protegerse la espalda; el facón instrumento de trabajo y defensa, y el poncho sirve para el frío y la lluvia, para dormir y, enrollado en un brazo, para pelear. Como alimentación, el asado se complementa perfectamente a nivel dietético con el mate, eta yerba amarga que se bebe en infusión dentro de agua caliente. Y, para alegrarse, la guitarra y luego el porrón de ginebra para ayudarse en ”un trance”. En cuanto a la arquitectura gauchesca, era el rancho criollo de paja y adobe, con el fogón que servía cocinar y calentarse en invierno.
El gaucho, además de saber ocuparse de su rancho, caballo, ganado, etc. tiene que dominar un arte que tiene algo de ballet y mucho de juego, dónde se juega la vida: el duelo criollo. En el Martín Fierro se describen los duelos, que constituyen una mezcla de técnicas de astucia, de movimientos de danza y de apuesta de coraje.
Puesto que las labores de los gauchos no exigen tareas colectivas, la única comunidad existente no es de trabajo sino de diversión y son los bailes de pulpería el único momento social para una población aislada entre sí. Al principio, el narrador le pide permiso al lector para cantar. La necesidad de un público, un grupo social que sea depositario de lo cantado, es fundamental y en el Martín Fierro aparecen diálogos entre el cantor y el público. El lenguaje simbólico es muy rico y todo el proceso de la narración está referido a un modelo ecológico del ciclo de la naturaleza.
A causa de la ”ley de vagancia” establecida desde Bernardino Rivadavia el gaucho llega a ser una especie de esclavo pues, si no se "conchaba" por comida en alguna estancia cuyo patrón le firma ”la papeleta” (que certificaba que trabaja en su estancia) al detenerlo la policía sin certificado lo envía a las milicias de frontera por el "delito de vagancia". Como, por otra parte, tiene absolutamente negado el acceso a la tierra para trabajarla para sí, lo que pasa es que constituye una masa de mano de obra casi gratuita, a menos que opte por rebelarse ante esta injusticia convirtiéndose en un ’’gaucho matrero”.
El gaucho vive constantemente en un espacio exterior; su único ”adentro” era el ”adentro de su cuerpo”. Su habitat es la llanura pampeana, que, geológicamente,, es una llanura aluvional que se rellenó por sedimentación. Es importante conocer esto puesto que la topografía pampeana es una especie de ”mar-embalsamado”, tan horizontal como una mesa de billar. Debido a la insuficiente precipitación de las lluvias anuales, sólo crece pasto bajo no alcanzando la humedad para la formación de bosques. Como consecuencia de todo esto el gaucho (y antes de él, el indio) es una especie de navegante nómada de un mar verde e infinito (”el desierto” como se lo llamaba en el siglo pasado, pues los árboles existentes fueron luego plantados por el hombre) donde tiene que guiarse por el sol y las estrellas para no perderse.

[editar] Folclore gaucho

Sobre la base económica de la ganadería extensiva se gestó, desde los finales del s. XVII en una amplia región de la Argentina, en la Banda Oriental y en el Río Grande del Sur, una cultura peculiar del área, sustancialmente idéntica aunque en la misma se distinguieran modalidades locales. Esta cultura ganadera y ecuestre tradicional, generó un tipo humano y social similar, el gaucho de la Banda Oriental y Argentina y el gaucho de Río Grande del Sur.

Corrida de sortija, en  Mataderos (Buenos Aires)
Corrida de sortija, en Mataderos (Buenos Aires)

La vida ecuestre, la alimentación carnívora, la ruda intemperie, los vientos tónicos del océano y de la Pampa, le crían magro, duro y ágil. Unos sujetan las crines con la vincha del indio, otros ponen sobre su suelta melena el sombrero panza-burro; todos usan la bota de potro y el chiripá. El desierto y la soledad le hacen taciturno y silencio. La libertad y la abundancia le hacen altivo, hospitalario y leal. Del conquistador recibe el caballo y la guitarra; del indio el poncho, la vincha, el mate, y las boleadoras. Su lenguaje es mezcla de castellano arcaico, con elementos indígenas, a los que se agregan más tarde voces portuguesas y africanas.

Los gauchos eran y son también grandes jinetes, excelentes en las prácticas ecuestres siendo en lo hípico sus deportes preferidos el pato, las carreras cuadreras, la corrida de sortija, la doma y la captura mediante boleadoras desde el caballo.

A menudo el caballo de un gaucho constituía todo lo que este poseía en el mundo. Un gaucho sin "flete" (caballo) dejaba de ser gaucho, algo muy difícil ya que en el campo argentino abundan las caballadas. La vivienda del gaucho, llamada "rancho" solía ser adusta, de adobes, con techo a dos aguas y con un aljibe (o "balde" o "jagüel") en sus cercanías.

Sus tareas consistían básicamente en trasladar el ganado vacuno entre los campos de pastoreo, o hasta el puerto de Buenos Aires. La yerra consiste en marcar a fuego con el signo del propietario del ganado vacuno. La doma de potros era otra de sus actividades habituales. El de domador era un oficio especialmente apreciado en toda la argentina.

La vestimenta típica del gaucho incluye un poncho (gran capa talar o capote tipo manta con un tajo en el centro para pasar la cabeza), un facón (cuchillo de gran tamaño), un rebenque (látigo) y pantalones amplios llamados bombacha de campo, sostenidos con un cinturón con una faja de lana tejida y un ancho cinturón de cuero adornado a veces con monedas (llamado tirador) (véase más adelante rastra), y un "chiripá", lienzo atado a la cintura como un pañal, una de cuyas funciones era proteger del frío (el frío fue llamado muchas veces con la palabra quechua del mismo significado: "chiri"). El poncho, como el hábito de tomar mate (una infusión servida en una calabaza ahuecada, que se sorbe con un tubo de metal llamado "bombilla"), fueron tomados del "indio", por ejemplo de los aborígenes het tomó el gaucho una de sus más singulares armas: la boleadora; así como el caballo, el "chambergo" (sombrero alar), la guitarra eran herencia de los conquistadores españoles.

La principal alimentación del gaucho pampeano es el asado de carne vacuna en primer lugar, y de caprino tanto como de ovino en segundo lugar, aunque el verdadero gaucho cocina casi cualquier carne si es menester ya que es un dicho gauchesco "todo bicho que camina va a parar al asador"... (unas de las pocas carnes que tiene en calidad de "tabú" el gaucho son las de sus amigos incondicionales: caballo, el perro e incluso el gato doméstico), asado que prepara a las brasas y muchas veces sin quitarle el cuero a la carne. En el norte de la Argentina, forma parte de la dieta el "locro", un guisado a base de maíz con carne. La bebida alcohólica que mayormente consumían era la ginebra.

[editar] Las pilchas

Toda indumentaria de gaucho usualmente es llamada pilcha (tal palabra de origen indígena luego ha pasado a ser parte del lunfardo): el gaucho solía montar con las llamadas "botas de potro", que no tenían tacones y eran abiertas en las puntas, de modo que los dedos de los pies quedaban descubiertos. Alguna tradición señala que el gaucho, particularmente el del Río de la Plata, vestía con ropas de rezago de la guerra de Crimea, adquirida por comerciantes de Buenos Aires a fines del siglo XVII y principios del XVIII. Este tema, poco conocido, tal vez explique las imágenes con encajes y blanco, que se suele observar en algunas de sus prendas que se visualizan en pinturas, dibujos y registros de la época. Otro elemento típico de la indumentaria del gaucho son sus cinturones, los más conspicuos son llamados rastras y consisten en cinturones anchos de cuero blanco graneado, trabajado con alumbre. En el siglo XVII y XiX complementaban estas vestimentas cubriédose la entrepierna con una lienzo a modo de pantalón recogido en la cintura llamado chiripa, originario del litoral argentino, que era sostenido con la rastra que se prendía con presillas diversas, a veces de metal de plata. De acuerdo con su condición económica o laboral, este adorno solía tener características lujosas, incluso con incrustaciones de monedas o figuras de plata y oro. Se cubrían el torso con el poncho , prenda originaria del norte argentino, muy común también en el resto de Ámerica. Más tarde se generalizó (por influjo de los pastores vascos) el uso de zapatillas de lona con suela de soga (de esparto, enequén etc.), sin cordones y con un tajo en el empeine, llamadas "alpargatas". Las posteriores botas de cuero curtido y con tacones era un bien demasiado caro, aunque la mayoría de los gauchos ahorraba dinero para obtenerlas y lucirlas en las festividades patronales, fiestas patrias y en las danzas. Las botas del gaucho argentino norteño solían ser corrugadas, es decir con la pierna de cuero acodoneada, como manera de defensa del monte y de la eventual mordedura de serpientes. Tales botas se acompañan con espuelas, destacándose las grandes espuelas de plata llamadas "nazarenas", originarias del Bajo Perú. Los adornos con apliques de metal (virolas), frecuentemente eran facturados con monedas de plata (patacones); pesos de Bolivia, rastras. Los ponchos y nazarenas suelen ser hasta el día de hoy verdaderas obras de arte, aunque en los trajines cotidianos el gaucho suele usar a modo de cinturón una faja de lana artísticamente tejida. El látigo o talero y el cuchillo, llamado facón, presenta idénticas cualidades de ornamentación plateresca y de oro.

[editar] Danzas gauchas

Las danzas típicas son la zamba, lenta y melancólica y otras alegre, que se baila en parejas y agitando ligeramente un pañuelo haciéndole el varón un meneo y zapateo especial a la mujer, este movimiento se llama "florio"; el gato y la chacarera, más vivaces y muy extendidos en Santiago del Estero , en Cuyo la danza emparentada con la zamba es la cueca. Todas las anteriormente citadas son danzas de pareja (varón y mujer), y son instrumentadas con guitarra española, bombo, y eventualmente con violín y piano. El malambo es una danza gimnástica rápida y esplendorosa únicamente de varones, que consiste en un zapateo vigoroso e improvisación de figuras con los pies y las piernas, el malambo es una suerte de duelo coreográfico donde gana quien demuestra más habilidad. En algunos lugares de la Argentina se expresa con expectacularidad mediante el uso en el baile de destrezas con lanzas y boleadoras. Algunas corrientes interpretativas sugieren que el malambo emula el bellaqueo del potro indómito cuando es sujetado o montado por el hombre. A las danzas reseñadas se añaden otras, entre las cuales se destacan la vidala, las coplas norteñas de origen quechua, la milonga surera o campera, y el virtuoso chamamé en "el Litoral" así como en Tarija y Santa Cruz (Dptos. de Bolivia), Paraguay, gran parte de Rio Grande do Sul, oeste de Santa Catarina, sur del estado de Paraná, Mato Grosso do Sul (estados de Brasil).

Con la guitarra (llamada hasta mediados del siglo XIX arcaicamente "vigüela" y luego "viola" -aunque se trate de una guitarra y no de los instrumentos vihuela y viola propiamente dichos), se llevaban a cabo las conocidas payadas en las pulperías, diálogos en versos; auténticas competencias de ingenio entre dos trovadores, actualmente existen certámenes instituidos de payadas. Desde el siglo XX, las payadas ya no tienen como ámbito principal las pulperías sino eventos específicos, verdaderos certámenes entre ellos las peñas. Las payadas suelen versar sobre temas cotidianos, pero también sobre grandes temas universales, y la habilidad del payador consistía en improvisar una o más cuartetas en versos octosilábicos sobre el asunto que proponía su rival.

[editar] Rol protagónico en la historia del Cono Sur

En la Argentina, los gauchos desempeñaron un papel importante durante la guerra de la independencia, entre 1810 y 1820, integrándose a los ejércitos de Manuel Belgrano primero y de José de San Martín, más tarde. Los gauchos formaron la guerrilla que hostigaron las tropas realistas procedentes del Alto Peru que invadían el norte de argentina por la Quebrada de Humahuaca, mientras San Martín preparaba en Mendoza (centro-oeste) el Ejército de los Andes. Fue la llamada "Guerra Gaucha". Los gauchos formaron asimismo la tropa de los caudillos provinciales durante las guerras internas que siguieron al establecimiento del gobierno independiente, hasta 1853, en que se sancionó la Constitución federal.

En 1834, Charles Darwin, quien recorriera las pampas argentinas, escribía: "...con sus pelos largos hasta los hombros, la cara negra por el viento, sombrero de fieltro, chiripá y botas sacadas de los cuartos traseros de las yeguas, un largo facón en la espalda sostenido por el cinturón y comían carne asada como dieta principal a veces acompañado por un poco de mate o algún cigarro...".

El 10 de noviembre, fecha en que se recuerda el nacimiento de José Hernández (en 1834), es en la Argentina el "Día de la Tradición", y un reconocimiento al gaucho. Suele celebrarse con desfiles de jinetes en el centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y fiestas de destrezas hípicas en el barrio de Mataderos (donde estuvieron los corrales de matanza de vacunos, y en 2006, continua el desfile diario de más de 6 000 cabezas de ganado, con destino a los frigoríficos) y los predios de las Sociedades Rurales (organizaciones gremiales que representan a los ganaderos) en la capital federal y en muchísimas localidades del interior del país. El "Día del Gaucho" (Ley Nº 24.303), es en Argentina, desde 1996, el 6 de diciembre, como homenaje a la 1ª edición del "Martín Fierro", pero para nada ha cobrado vigor en las Asociaciones Nativistas.

En Uruguay, fueron gauchos los que siguieron al caudillo José Gervasio Artigas, quien llevó a cabo el levantamiento de su país, entonces llamado "la Banda Oriental" (por su ubicación en la orilla Este del Río Uruguay) contra el rey de España y los invasores tanto portugueses como brasileños. Artigas formó un ejército popular de gauchos orientales, derrotó a los realistas y puso sitio a la ciudad de Montevideo. Más tarde entraría en conflicto también con los llamados "unitarios" instalados en la ciudad de Buenos Aires.

*: una letra de una de las miles de anónimas zambas comienza con este enunciado: "Desde el Norte traigo e'nel alma / la alegre zamba que canto aquí/ y que bailan los tucumanos con entusiasmo propio de allí".

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  • Terra, Mano. A influência do gaúcho na cultura de três países. Edição eletrônica. Artigo para a FAO. (en portugués)

[editar] Enlaces externos

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Sildenafil (w. cytrynian sildenafilu, ang. i INN sildenafil citrate, ATC: G 04 BE 03, oryginalna nazwa handlowa: Viagra) - lek stosowany w leczeniu zaburze erekcji oraz w pierwotnym nadcinieniu pucnym (w tym wskazaniu pod nazw Revatio). Zosta on opatentowany w 1996 roku przez firm Pfizer i wprowadzony po raz pierwszy na rynek w 1998 roku. Szynaszyla - Dugo ciaa 20-40 cm, Mieszkania Krakw ogona 7,5-20 cm, waga 0,5-1,0 kg. Srebrzyste, perowoszare futro jest mikkie i gste, a ogon pokryty dugimi Motocykle wosami. Oczy oraz uszy due. Pozycjonowanie stron Po trwajcej prawie 4 miesice (okoo110 dni) ciy rodzi si od 1 do 6 zaawansowanych w rozwoju modych. yje w koloniach zamieszkujcych meble tereny skaliste w grach Chile, Argentyny i Boliwii, gdzie ywi si rolinnoci wysokogrsk. Dawniej liczna, obecnie ze wzgldu na cenione futerko zostaa niemal zupenie wytrzebiona. Czsto jest hodowana. Blacha wyrb hutniczy, ktrego grubo jest znacznie mniejsza od dugoci i szerokoci. Gruboci blach le w granicach od dziesitych czci milimetra do kilkudziesiciu milimetrw. mog by gadkie lub posiada faktur powierzchniow. Blachy dostarczane s w postaci paskich arkuszy lub tam zwinitych w krgi. suknie lubne, odzyskiwanie danych, Kominki, Pozycjonowanie, opony kosztorysowanie szkolenia szkolenia dla firm central wings rolki Roces Dzień Matki