Literatura de Argentina
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La literatura argentina estuvo fuertemente influida por la literatura francesa, y estuvo en permanente tensión con ella. Sólo desde mediados del siglo XX comenzaron a gravitar en la Argentina escritores de habla inglesa.
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[editar] Inicios
Los indÃgenas que habitaban el actual territorio argentino desconocÃan la escritura, por lo que la literatura argentina se inicia con la conquista y colonización española.
Los conquistadores traÃan consigo cronistas que redactaban y describÃan todos los acontecimientos importantes, aunque con ojos españoles, y para un público lector español. La universidad de Córdoba, fundada en 1613, se convirtió rápidamente en un centro de cultura. A medida que la población criolla crecÃa, y la educación de esta se fortalecÃa, surgÃan los primeros destellos, aunque en forma embrionaria, de una literatura local, en forma de cartas, epÃstolas y otros tipos de composiciones.
Durante la segunda mitad del Siglo XVIII, aunque las autoridades españolas se empeñaban en restringir las noticias que llegaban de Europa a América, al puerto de Buenos Aires arribaban, subrepticiamente ocultos en los barcos, todo tipo de libros. La Revolución acabó con las restricciones, y cuando en 1812 se inauguró la primera biblioteca pública de Buenos Aires, promovida por Mariano Moreno, en apenas un mes los habitantes de Buenos Aires donaron más de 2.000 libros, lo que demuestra la avidez con que se leÃa en aquella época.
Las tensiones con la literatura francesa produjeron los fenómenos del criollismo, o literatura gauchesca, y la reivindicación de la literatura española. Hispanistas y gauchescos no formaron escuelas definidas ni coincidieron siempre en el tiempo. Fueron más bien manifestaciones que tácitamente rechazaban la influencia francesa, y mientras los primeros apenas dejaron huellas en cuanto a cantidad y calidad de obras, a los segundos se los considera fundadores de la literatura argentina moderna.
Sin embargo, el primer relato que merece para muchos crÃticos el nombre de "fundacional", fue escrito antes de mediados del siglo XIX por Esteban EcheverrÃa (1805-1851), escritor y polÃtico liberal, de tendencia romántica. El cuento "El matadero", que describe una escena brutal de tortura y asesinato en los mataderos de ganado de Buenos Aires, es de un estilo realista infrecuente en la época. EcheverrÃa escribió también el poema "La cautiva", de ambiente rural, pero de estilo culto y complejas resoluciones metafóricas y sintácticas.
La literatura gauchesca comienza con la obra del oriental Bartolomé Hidalgo. Sus Cielitos, que hablan de la peripecia patriótica, van deviniendo después en poemas en los cuales se incorporan las primeras denuncias que luego continuarán la voz de "Los Tres Gauchos Orientales" y más tarde la voz de MartÃn Fierro de José Hernández. Posteriormente ocurre la publicación de "Fausto", de Estanislao del Campo (1866), sátira en verso en la que un gaucho relata con su propio lenguaje una representación del "Fausto" de Charles Gounod en la ópera de Buenos Aires, el teatro Colón. En 1872, José Hernández publica su poema "MartÃn Fierro", elogiado como "el Don Quijote" de los argentinos y señalado como compendio de la argentinidad por los sectores nacionalistas. La obra narra las desventuras de un gaucho, reclutado a la fueza para la guerra contra el indio, quien a su regreso mata a un hombre en duelo, huye y se exilia entre los salvajes. Vuelto a la civilización, pronuncia una serie de máximas a sus hijos y reflexiones sobre las penurias de sus paisanos, los gauchos, parias de la pampa.
En 1845, Domingo Faustino Sarmiento, escritor y polÃtico que llegarÃa a la Presidencia de la Nación, habÃa publicado "Facundo", sobre el caudillo provincial Facundo Quiroga, a quien describe agudamente, pero a a la vez pinta como sÃmbolo y representación de la barbarie, a la que Sarmiento oponÃa el progreso y la civilización. Para la crÃtica del siglo XX, "Facundo" es también un libro inaugural de la literatura argentina.
En cuanto a la producción literaria de mujeres, destacan en el siglo XIX autoras como Juana Manuela Gorriti, Eduarda Mansilla, Rosa Guerra y Juana Manso, que por un lado también discuten a su manera el problema nacional, por ejemplo con el motivo de la Cautiva o el tema gauchesco, por otro lado se insertan en la incipiente discusión feminista de la época, con problemas como la educación de la mujer.
[editar] Siglo XX
Normalizada la vida polÃtica después de las guerras interiores, y con el gobierno en manos de liberales, el paÃs entra con gran pujanza en el nuevo siglo y la literatura se hace cosmopolita. El poeta, narrador y ensayista Leopoldo Lugones es la figura que representa este puente entre dos épocas. Influido por la poesÃa del nicaragüense Rubén DarÃo, escribió poemarios de elaborada retórica, cuentos y combativos ensayos. De su anarquismo inicial derivó hacia el nacionalismo autoritario, apoyó el primer golpe de Estado en el paÃs (1930) y se suicidó en una posada en el delta del rÃo Paraná.
A la poesÃa suntuosa de Lugones, sigue la "sencillista", de poetas como Baldomero Fernández Moreno y Evaristo Carriego. En los años veinte, aparece la vanguardia. Su hoja de divulgación se llamarÃa, significativamente, "MartÃn Fierro", para algunos, un gesto snob, para otros, la expresión del matiz criollista que querÃa subrayar el movimiento innovador. En ese periódico escribe Jorge Luis Borges, quien con el tiempo serÃa el más conocido fuera de las fronteras del paÃs, y otros poetas clave, como Raúl González Tuñón y Oliverio Girondo. Simultáneamente, aparece un grupo de poetas y narradores "sociales", influidos por la literatura rusa, entre los que destaca Roberto Arlt, cuya poderosa imaginación excede el modelo. Ricardo Güiraldes publica su "Don Segundo Sombra", novela rural que a diferencia de "MartÃn Fierro" no reivindica socialmente al gaucho, sino que lo evoca como personaje legendario, en un tono elegÃaco. En la provincia de Entre RÃos, a la orilla del rÃo Paraná, el poeta Juan Laurentino Ortiz inicia una obra solitaria, de intensa relación con el paisaje fluvial, pero también con sus humildes habitantes.
En la década de los años cuarenta, se afirma la figura de Borges, a la vez que es cuestionada por su presunto "cosmopolitismo". Ernesto Sábato publica su primera novela, El túnel, elogiada y premiada en Europa. Leopoldo Marechal publica varios libros de poesÃa y su Adán Buenosayres (1948), elogiada por Julio Cortázar en el 1949 y considerada por muchos como la novela fundamental de la literatura argentina. Publican poetas como Olga Orozco y Enrique Molina, influidos por el surrealismo europeo; Alberto Girri, admirador de la poesÃa anglosajona y Edgar Bayley, cofundador del "concretismo", de mayor gravitación en las artes plásticas que en la literatura.
Julio Cortázar edita sus primeros cuentos en los años cincuenta, el primero de ellos por gestión de Borges, y se autoexilia en ParÃs. En esa década y la siguiente, la vanguardia poética se reagrupa en la revista "PoesÃa Buenos Aires", dirigida por Raúl Gustavo Aguirre. El poeta Juan Gelman aparece como la figura más destacada de una poesÃa de tono coloquial, polÃticamente comprometida, que incluye a Juana Bignozzi y Horacio Salas mientras Fernando DemarÃa se destaca por su lirismo Ãntimamente ligado a la tierra y al paisaje. Destacan también, en poesÃa, Rafael Squirru, Fernando Guibert, JoaquÃn Giannuzzi, Leónidas Lamborghini, Alejandra Pizarnik. Publican narradores como Abelardo Castillo, Liliana Heker, Vicente Battista, Beatriz Guido, Bernardo Kordon, Juan José Manauta, Rodolfo Walsh, Adolfo Bioy Casares, de muy distintas ideas estéticas, que recorren una gama de estilos que va desde lo social hasta lo existencial y lo fantástico.
Después de la dictadura militar de la historia local (1976-1983), en la narrativa se discuten nombres como los de Ricardo Piglia, Manuel Puig, Antonio Di Benedetto, César Aira, Juan José Saer, Julio Carreras (h), Antonio Dal Masetto, Alan Pauls, Ana MarÃa Shua, Rodolfo Fogwill, Alicia Steimberg, Luisa Valenzuela, Alberto Laiseca, Osvaldo Soriano, Luisa Futoransky, Jorge AsÃs, Héctor Tizón, Rodrigo Fresán, Mempo Giardinelli, Alicia Kozameh, Reina Roffé, Cristina Feijóo, Susana Szwarc, Liliana Heker y poetas como Arturo Carrera, Néstor Perlongher, Ricardo Zelarrayán, Susana Thenon, Irene Gruss, Diana Bellessi, Jorge Aulicino, Ruth Mehl, Fabián Casas, Santiago Sylvester, Horacio Castillo, MarÃa del Carmen Colombo. Muchos de estos autores habÃan comenzado su actividad en los años anteriores a la dictadura; otros aparecen en los ochenta y noventa para reanudar la discusión literaria. El tono paródico en algunos de ellos, la ironÃa, la fantasÃa, el realismo y la épica, la gravedad o la liviandad, el minimalismo y la lÃrica intimista y feminista indican las tendencias y tensiones del momento histórico.
[editar] PoesÃa de los 90 y actualidad
Durante el gobierno de Carlos Saúl Menem (1989-1999), en un clima de albor económica y eclipse cultural, surgen nuevos grupos de autores, alrededor de núcleos de autogestión. Se organizan lejos del circuito tradicional en galerÃas, fábricas recuperadas, centros culturales barriales y discotecas. Publican en editoriales (VOX, Siesta, Ediciones del Diego, Ediciones ByF, Selecciones de Amadeo Mandarino), revistas independientes (Nunca, nunca quisiera irme a casa) y en la red (1). Destacan autores como Juan Desiderio, Washington Cucurto, Daniel Durand (Segovia, El Cielo de Boedo), José Villa, Alejandro Rubio (Música Mala) y Damián RÃos (La Pasión del Novelista, El Perro del Poema), MartÃn Gambarotta (Punctum y Seudo), Sergio Raimondi, Fabián Casas,DarÃo Rojo, Ezequiel y Manuel Alemian, Rodolfo Edwards,MartÃn RodrÃguez, Eduardo Ainbinder,Verónica Viola Fisher, Marina Mariasch, Fernanda Laguna y Cecilia Pavón. Después del colapso económico y financiero de 2001 y 2002 se intensifican aun más esas activades autogestionadas.
[editar] Nuevos escritores y literatura en internet: la literatura post-crisis
En la segunda mitad de la década de 2000, comenzó a consolidarse una nueva generación de escritores (narradores y poetas), al mismo tiempo que surgen nuevas voces con escrituras más breves, experimentales y publicadas, a menudo, a través de internet.
En narrativa es difÃcil ser consecuente debido a la cantidad de autores nuevos que publican las editoriales (en antologÃas de "jóvenes escritores" siguiendo el modelo norteamericano de renovación de autores). Pueden nombrarse a los porteños Leonardo Oyola, Juan Incardona, Federico Falco, Juan Terranova, Sebastián Barrasa (Fantasmas Cotidianos, BreVajes), Federico Andahasi (El prÃncipe, Errante en la sombra), Marcelo Birmajer (Me gustaba más cuando era hijo, Garfios, El abrazo partido), Natalia Moret, Mariano Blatt. En ciudades del interior de la argentina destacan: Luciano Lamberti (San Francisco), Carlos Godoy (Escolástica Peronista Ilustrada), Lucas Tejerina (Automotrices), Guadalupe Muro (¿Con quien dormÃas?), Beatriz Vignolli (Soliloquios), Eloysa Oliva (Humus), Carlos Surghi (Mujeres enamoradas), Sebastián Olaso (Control sobre mis ojos), entre otros.