Pío de Pietrelcina
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| San Pío de Pietrelcina OFMCap | |||
|---|---|---|---|
| Nombre | Francesco Forgione | ||
| Apodo | Padre Pío | ||
| Nacimiento | 25 de mayo de 1887 Pietrelcina (Campania) |
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| Muerte | 23 de septiembre de 1968 San Giovanni Rotondo (Apulia) |
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| Festividad | 23 de septiembre | ||
| Venerado en | Iglesia Católica | ||
| Simbología | |||
| Patrón | |||
| Centro | Iglesia de Ntra. Sra. de las Gracias, San Giovanni Rotondo | ||
| Órdenes | {{{orden}}} | ||
| Beatificación | 2 de mayo de 1999,Ciudad del Vaticano |
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| Canonización | 16 de junio de 2002, Ciudad del Vaticano |
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| Cuestiones | {{{cuestiones}}} | ||
Pío de Pietrelcina O.F.M.Cap., también conocido como Padre Pío, (n. Pietrelcina (Campania); 25 de mayo de 1887 - m. San Giovanni Rotondo (Apulia); 23 de septiembre de 1968) fue un religioso capuchino y santo italiano. Es famoso por los hechos sobrenaturales que se le atribuyen, como estigmas, curaciones, bilocaciones y lectura de conciencias a los que iban a confesarse con él, siendo todo esto objeto de controversia.
Tabla de contenidos |
[editar] Infancia
Francesco Forgione nace en Pietrelcina en el año de 1887, sus padres fueron Grazio María Forgione y María Giussepa di Nunzio. Fue el cuarto hijo de ocho que nacieron, de los cuales 3 murieron a temprana edad. Su madre le puso el nombre Francesco porque era devota de San Francisco de Asís. Su familia era de clase humilde trabajadora y muy devota.
Desde niño mostró mucha piedad e incluso actitudes de penitencia. Su infancia se caracterizó por una salud frágil y enfermiza. Es desde esta edad donde manifestó un gran deseo por el sacerdocio, nacido por el encuentro que tiene con un monje capuchino del convento de Morcone (a 30 km de Pietrelcina) llamado Fray Camillo quien pasaba por su casa pidiendo limosna.
Su padre tiene que emigrar a América para poder pagar sus estudios, en 1898 a Estados Unidos y en 1910 a Argentina.
Desde su niñez sufre los llamados encuentros demoníacos que lo acompañaran a lo largo de su vida. Amigos y vecinos testificaron que fueron en más de una ocasión las veces que le vieron pelear con lo que parecía su propia sombra.
[editar] Comienza la vida monacal
El 6 de enero de 1903 con 16 años, es aceptado como novicio en el convento de Morcone. El maestro de novicios era el padre Tommaso da Monte Sant'Angelo a quien el padre Pío recordaba como un poco severo pero con un corazón de oro, muy bueno, comprensivo y lleno de caridad con los novicios.
La vida en el noviciado era muy dura, llena de ayunos y mortificaciones que influyeron en el carácter y espíritu de los novicios los ayudaba a discernir si tenían verdadera vocación; fue en este período que las enfermedades que arrastraba desde niño fueron creciendo y se quedaron con él hasta el día de su muerte. El maestro de novicios testificó que fray Pío fue siempre un novicio ejemplar, puntual en la observancia de la regla y nunca daba motivo para ser reprendido.
El 22 de enero de 1904 cuando acabó su noviciado pronunció sus votos temporales.
El 25 de enero de ese mismo año se traslada al convento de Sant'Elia para continuar con sus estudios. Es en este convento donde sucede su primera bilocación asistiendo al nacimiento de Giovanna Rizzani, futura hija espiritual suya, nacida en Udine, Venecia, lejos de donde físicamente se encontraba el padre Pío en ese momento.
El 27 de enero de 1907 hace la profesión de sus votos solemnes. Ese mismo año es trasladado al convento de Serracapriola, ubicado a quince kilómetros del mar, pero no le hizo nada bien y su salud decayó. Sus superiores lo envían de regreso a Pietrelcina para ver si el clima de su casa le hace bien. En esta época la gente de su pueblo confía en él pidiéndole consejo y así Francisco empieza una dirección de almas.
En 1908 regresa al convento pero esta vez a Montefusco. En noviembre de este año recibe las órdenes menores (portero, lector, exorcista, acólito) y luego el subdiaconado. Todas estas épocas son para él de mucha oración y estudio. Consagrado sacerdote el 10 de agosto de 1910 en la catedral de Benavento, por motivos de salud permaneció en su familia hasta 1916. Allí en su pueblo natal recibe los primeros estigmas. En septiembre del mismo año fue enviado al convento de San Giovanni Rotondo y permaneció allí hasta su muerte. Durante la Primera Guerra Mundial, sirve en el cuerpo médico italiano (1917-1918).
[editar] Convento de San Giovanni Rotondo
Sin duda alguna lo que ha hecho famoso al Padre Pío es el fenómeno de los estigmas: heridas en sus manos y pies que los católicos creen que son las cinco llagas de Cristo crucificado que llevó en su cuerpo visiblemente durante 50 años.
Segun sus creyentes, padeció de los estigmas durante varios años, y sus fieles afirmaban que su sangre tenía al parecer un perfume a flores, aroma asociado a la santidad. La noticia de que el Padre Pío tenía los estigmas se extendió rápidamente. Muy pronto miles de personas acudían a San Giovanni Rotondo para verle, besarle sus manos, confesarse con él y asistir a sus misas.
Después de minuciosas investigaciones, la Santa Sede quiso intervenir directamente. Envían a investigar a una gran celebridad en materia de psicología experimental, el Padre Agustín Gimelli, franciscano, doctor en medicina, fundador de la Universidad Católica de Milán y gran amigo del Papa Pío XI. El Padre Gimelli se fue de San Giovanni con la idea de que los estigmas eran falsos, de naturaleza neurótica y publicó su pensamiento en un artículo. El Santo Oficio se valió de la opinión de este gran psicólogo e hizo público un decreto el cual declaraba la poca constancia en la sobrenaturalidad de los hechos.
En los años siguientes hubo otros tres decretos y el último fue condenatorio, prohibiendo las visitas al Padre Pío o mantener alguna relación con él, incluso epistolar. Como consecuencia, el Padre Pío pasó 10 años -de 1923 a 1933- aislado completamente del mundo exterior, entre la paredes de su celda.
A raíz de la Segunda Guerra Mundial, funda los Grupos de oración del Padre Pío. Los grupos se multiplicaron por toda Italia y el mundo. A la muerte del Padre los Grupos eran 726 y contaban con 68.000 miembros, y en marzo de 1976 pasaban de 1.400 grupos con más de 150.000 miembros.
El 9 de enero de 1940, el Padre Pío reunió a tres de sus grandes amigos espirituales y les propuso un proyecto al cual él mismo se refirió como su obra más grande aquí en la tierra: la fundación de un hospital que habría de llamarse Casa Alivio del sufrimiento. El 5 de mayo de 1956 se inauguró el hospital con la bendición del cardenal Lercaro y un inspirado discurso del Papa Pío XII. La finalidad del hospital es curar al enfermo tanto espiritual como físicamente: la fe y la ciencia, la mística y la medicina, todos de acuerdo para auxiliar la persona entera del enfermo: cuerpo y alma.
Desde 1959, periódicos y semanarios empezaron a publicar reportajes contra la Casa Alivio del sufrimiento. Algunas oficinas de la Curia Romana condujeron investigaciones, le quitaron la administración del hospital y sus grupos de oración fueron dejados en el abandono. A los fieles se les recomendó no asistir a sus misas ni confesarse con él. Pero las características que este hombre tenía, impidieron que estas recomendaciones fueran cumplidas.
El 20 de septiembre de 1968 el Padre Pío cumplió 50 años de haber recibido por primera vez los estigmas de Jesús, celebrando una misa multitudinaria. Alrededor del altar hubo 50 grandes macetas con rosas rojas para sus 50 años de sangre.
A los dos días muere el Padre Pío, el 22 de septiembre de 1968. Su funeral fue multitudinario ya que se tuvo que esperar cuatro días para que la multitud de personas pasara a despedirse. Se calcula que más de 100.000 personas participaron del entierro.
[editar] Tras su muerte
Al morir desaparecieron los estigmas que padeció durante gran parte de su vida a los que se atribuyen, un origen místico y sobrenatural.
Se le atribuyen numerosas sanaciones y conversiones concedidas por la intercesión del Padre Pío y otros milagros han sido reportados al Vaticano.
El Padre Pío fue beatificado el 2 de mayo de 1999 y el 16 de junio del 2002, Juan Pablo II lo canonizó bajo el nombre de San Pío de Pietrelcina.
[editar] Dones del Padre Pío
Los dones del sacerdote italiano fueron, según sus creyentes:
- Discernimiento extraordinario: capacidad de leer los corazones y las conciencias, don que utilizó frecuentemente durante el ministerio del sacramento de la Penitencia.
- Profecía: pudo anunciar eventos del futuro, incluida la llegada al papado de Pablo VI y de Juan Pablo II.
- Curación: curas milagrosas por el poder de la oración.
- Bilocación: estar en dos lugares al mismo tiempo.
- Perfume: la sangre de sus estigmas tenían fragancia de flores.
- Transverberación del corazón: el corazón de la persona es traspasado por una flecha o dardo misterioso.
- Lágrimas: comprendía los misterios del Rosario hasta las lágrimas.
- Estigmas: recibió los estigmas el 20 de septiembre de 1918 y los llevó hasta su muerte 50 años después. Los médicos que observaron los estigmas del Padre Pío no pudieron hacer cicatrizar sus llagas ni dar explicación de ellas. Calcularon que perdía una copa de sangre diaria, pero sus llagas nunca se infectaron.
- La Señora Maria, hija espiritual del Padre Pío, contó que su hermano, una tarde, mientras oraba, se durmió. De repente fue golpeado con una bofetada sobre la mejilla derecha y él tuvo la sensación de sentir que la mano que lo golpeó fuera cubierta por un medio guante. Pensó enseguida en el Padre Pío y al otro día después de la misa se fue a saludarlo: "¿Es lícito dormirse cuándo se ruega"?, contestó el Padre Pío. Fue el Padre Pío quien lo "despertó".
- Un ex oficial del ejército, un día entró a la Sacristía y mirando al Padre Pío le dijo "Es justo él, no se equivoca". se acercó, cayó de rodillas y llorando repitió - Padre gracias por salvarme la vida en el campo de batalla. Sucesivamente el hombre contó a los presentes: "fui un Capitán de infantería y un día, sobre el campo de batalla, en una hora terrible de fuego, algo lejos de mí vi a un fraile, pálido y de ojos expresivos, me dijo: "Sr. Capitán, aléjese de ese sitio" - Inmediatamente corrí y antes de que llegara, al sitio dónde antes me encontraba, estalló una granada enorme que abrió un remolino. Me volví hacia el monje para agradecerle pero ya había desaparecido". El Padre Pío en bilocación le salvó la vida.
- El Padre Alberto, a quien el Padre Pío conoció en 1917, contó: "Vi hablar al Padre Pío mientras se encontraba de pié cerca de la ventana con la mirada fija sobre la montaña. Me acerqué a él para besarle la mano pero él no se dio cuenta de mi presencia y tuve la sensación de que su mano estaba entumecida. En aquel entonces lo escuché que con voz muy clara, en el momento en que dio la absolución a alguien. Después de un instante el padre se sacudió como si se se despertara. Volteándose hacia mí, me dijo: - ¿Estáis aquí?, no me enteré de ello -. Unos días después llegó de Turín un telegrama de agradecimiento al Padre Superior por haber mandado al Padre Pío a asistir a un moribundo. Del telegrama se pudo intuir que el moribundo estaba muriendo en el momento en que el Padre Pío en San Giovanni Rotondo, pronunció las palabras de absolución. Obviamente el Superior no envió al Padre Pío al moribundo, sino que el Padre Pío lo visitó en bilocación.
- Una señora, mujer de un empresario naval, era huésped de su hija en Bolonia. Tenía un tumor maligno en un brazo y la señora con la ayuda de su hija decidió hacerse operar. El cirujano aconsejò tener paciencia y esperar, por lo tanto posteriormente fijaría la fecha para la intervención quirúrgica. En la espera el marido de la hija mandó un telegrama al Padre Pío; suplicando por la salud de su suegra. A la hora en que el telegrama llegó a manos del Padre Pío, la señora, que estuvo sola en el cuarto de estar de la casa de la hija, vio abrir la puerta y entrar a un fraile capuchino. "Soy el Padre Pío de Pietrelcina" le dijo. Después de preguntarle algunas cosas del cirujano, la exhortó a tener confianza en la Virgen, el Padre Pío le hizo una señal de la cruz en el brazo y saludándola, salió. La señora llamó a la camarera, la hija y el yerno. Preguntó por qué hicieron entrar al Padre Pío sin anunciarlo, pero le contestaron que no lo vieron y que, en todo caso, no abrieron la puerta a nadie. Al día siguiente el cirujano visitó a la señora para prepararla para la operación, pero no encontró ningún tumor. El tumor se desapareció apenas el Padre Pío le dio la bendición.
- El obispo que el 10 de agosto de 1910, en la catedral de Benevento, fue preparado para la muerte por el Padre Pío que, en bilocación, fue a hacerle una visita.
- Hasta el beato don Orión declaró lo siguiente sobre la bilocación del Padre Pío: "En la Basílica de San Pietro, en la ceremonia de beatificación de Santa Teresa del Niño Jesús, estaba también el Padre Pío, en bilocación. Lo ví venir hacia mí, sonriendo. Fui a su encuentro, a través de la muchedumbre, pero cuando llegué, él desapareció."
- El Padre Pío en bilocación celebró una Misa en la Capilla de un monasterio de monjas en Checoslovaquia, en 1951. Después de la celebración de la Misa las monjas fueron a la Sacristía para ofrecerle al Padre una tacita de café y darle las gracias por la Misa y la inesperada visita, pero en la Sacristía no había nadie. Las monjas pudieron constatar así que; el Padre Pío fue a efectuar la Santa Misa en bilocación.
- El Padre Pío, en bilocación, dio la Misa al primado de Hungría, en la cárcel, en Budapest, en 1956. Alguien, que conocía del episodio preguntó: "Padre Pío, Ud. le ha dado la Misa y le ha hablado, pero entonces, si Ud. ha estado en la cárcel, y lo ha visto" - "Cierto, si le he hablado también lo he visto"... contestó el Padre Pío.
- La Madre Esperanza, fundadora de las Criadas del amor Misericordioso, contó haber visto al Padre Pío, por un año entero, todos los días en Roma. Sabemos muy bien que el Padre no ha estado nunca en Roma, si no una vez para acompañar a la hermana que decidió entrar al monasterio de clausura en el año 1917. Estuvo en bilocación todos los días.
- El General Cadorna, después de la derrota de Caporetto cayó en un estado de depresión severa y decidió suicidarse. Una tarde se encerró en su habitación y dìó orden a su ordenanza de no dejar pasar a nadie. Encerrado en su habitación, extrajo de un cajón una pistola y mientras se estaba apuntando en la sien oyó una voz que le dijo: "General, ¿no querréis cumplir en absoluto esta tontería"? Aquella voz y la presencia de un Fraile apartaron el General de su propósito, dejándolo petrificado. ¿Pero, cómo fue que pudo entrar este personaje en su habitación? Pidió explicaciones al ordenanza pero le contestó no haber visto pasar a nadie. Años después, el general, se enteró por la prensa, que un Fraile que vivía sobre el Gargano hacia milagros. Se fue de incógnito a San Giovanni Rotondo y con gran asombro reconoció aquella tarde al fraile capuchino. “Ha corrido un riesgo enorme aquella tarde, ¿eh general?”, le dijo el Padre Pío.
- El Padre Agostino escribió: "puesto que una monja de Florencia me dijo que, después de la comunión, el Padre Pío se le apareció para confortarla y bendecirla, yo quise preguntarle al Padre Pío.
´¿A menudo haces también viajes hasta Florencia? una monja ha dicho esto´.
El padre me contestó humildemente que fue a Florencia en bilocación”.
- La última bilocación conocida del Padre Pío fue la tarde anterior al día de su muerte. El Padre Pío fue a saludar al cofrade Padre Humilde a Génova que se había accidentado por una caída ocurrida el 29 de agosto de 1968.
Hacia las 16.30 del 22 de septiembre 1968 sor Ludovica fue a ver al padre Humilde para llevarle una taza de té. La religiosa sientió un fuerte perfume de flores que inundaba todo el entorno. Como ella no conocía el origen del perfume, miró al fraile por una explicación.
El Padre Humilde con espontaneidad le dice: "el Padre Pío ha venido a saludarme y me ha dado su último adiós."
Al día siguiente se difunde la noticia de la muerte de Padre Pío.
Milagros del Padre Pío
- Un milagro que se ha atribuido como el primero del Padre Pío ocurrió en 1908. En ese momento él vivía en el convento de Montefusco. Un día en que él fue al bosque a coleccionar los alazanes en una bolsa; Él quiso enviársela a su tía Daría a Pietrelcina. Ella siempre había sido muy afectuosa con él. La mujer recibió y comió los alazanes y guardó la bolsa de recuerdo. Tía Daría días después, estaba buscando algo en un cajón dónde su marido normalmente tenía polvo. Era de noche, y ella se alumbraba con una vela, cuando de repente; el cajón se incendió. Tía Daría fue alcanzada por el fuego. En un instante, ella agarró la bolsa que contuvo los alazanes del padre Pío y se la puso en la cara. Inmediatamente, su dolor desapareció y ninguna herida o marca de la quemadura permanecían en su cara.
- Durante la segunda guerra mundial, en Italia, el pan se racionó. En el convento del Padre Pío había siempre muchos invitados más los pobres que siempre iban allí pidiendo comida. Un día los Frailes se encontraron con que apenas tenían aproximadamente dos libras de pan. Todos los hermanos oraron antes de sentarse a comer. El Padre Pío entró en la Iglesia, y rato después regresó con muchísimo pan en sus manos. El Superior le preguntó al Padre Pío: "¿Dónde ha encontrado usted pan?” El Padre Pío contestó: “me los dió un peregrino en la puerta". Nadie habló, pero todos pensábamos que sólo el Padre Pío podía encontrar a ese peregrino.
- Una vez en el convento del Padre Pío, un fraile se olvidó de organizar al personal para la Sagrada Comunión. Por esta razón habían solamente unas pocas personas disponibles. Pero después que terminó de confesar; el Padre Pío organizó a las personas para impartir la Sagrada Comunión; y permaneciendo en el servicio, fueron mucho más de las que anteriormente habían.
- Una hija espiritual del Padre Pío estaba leyendo una carta del Padre Pío en el borde del camino. El viento se llevó la carta, hasta el declive de un prado. La carta ya estaba lejos, cuando de pronto se detuvo, debajo de una piedra. De esta manera la mujer pudo recuperar su carta. El día después, de que ella encontró al Padre Pío éste le dijo: "Usted tiene que prestar más atención al viento la próxima vez. Si yo no hubiera puesto mi pie en la carta, ésta se hubiera perdido."
- La señora Cleonice, hija espiritual del Padre Pío dijo: - "Durante la segunda guerra mundial mi sobrino estaba prisionero. Nosotros no habíamos recibido noticias durante un año; y creíamos que él estaba muerto. Sus padres pensaban lo mismo. Su madre fue un día a ver al Padre Pío y se arrodillaba delante del fraile que estaba en el confesionario. "Por favor Padre, dígame si mi hijo está vivo. Yo no me marcharé, hasta que Ud. no me conteste". El Padre Pío simpatizó con ella y teniendo piedad de sus lágrimas le dijo: "Levántese, y quédese tranquila”. “Días después yo no resistía el dolor que los padres estaban sufriendo, por lo que yo decidí pedirle un milagro, al Padre Pío. Yo dije fielmente: "voy a escribir una carta a mi sobrino Giovannino. Solamente escribiré su nombre en el sobre, porque nosotros no sabemos donde está. Usted y su Ángel Guardián le llevarán la carta. “El Padre Pío no contestó, yo escribí la carta, y la dejé en mi mesa de noche, para a la mañana siguiente entregársela al Padre Pío. Para mi gran sorpresa, asombro y miedo; la carta desapareció. Inmediatamente le dí gracias al Padre Pío y él me dijo: "Dé sus gracias a Nuestra Señora". Casi quince días después nuestro sobrino contestó la carta. Entonces todos en nuestra familia estábamos contentos; y dando gracias a Dios y al Padre Pío."
- Durante la segunda guerra mundial, el hijo de la señora Luisa; Oficial de la Marina Real Británica, era motivo de angustia para su madre; pues ésta oraba todos los días por la conversión y la salvación de su hijo. Un día llegó un peregrino inglés a San Giovanni Rotondo, y trajo algunos periódicos ingleses. Luisa quiso leerlos. Ella leyó la noticia del hundimiento del barco en que su hijo viajaba. Llorando fue a ver al Padre Pío quien la consoló inmediatamente: ¿Quién le ha dicho que su hijo está muerto? De hecho, el Padre Pío le pudo explicar exactamente el nombre y la dirección del hotel en dónde estaba su hijo, después de que él escapó del naufragio en el Atlántico. Él se acomodó en ese Hotel, mientras esperaba un nuevo cargo. Inmediatamente Luisa le envió una carta; y a los 15 días, su hijo le respondió.
- Había una mujer tan noble y buena en San Giovanni Rotondo que el Padre Pío dijo que era imposible, de encontrar cualquier falta en su alma para perdonar. En otros términos; ella vivió para ir al cielo. Al final de la Cuaresma, Paolina, estaba tremendamente enferma. Los doctores no daban esperanzas. Su marido y sus cinco niños fueron al convento a orar al Padre Pío y pedirle ayuda. Dos de los cinco niños tiraron del hábito del Padre Pío y lloraron. ¡Pío Padre se perturbó; e intentó consolarlos y prometió orar por ellos, nada más! Algunos días después, al principio de la Séptima hora, las cosas cambiaron. De hecho él pidió por Paolina, para que sanara y dijo a todos: "Ella se recuperará el Día de Pascua. Pero durante el viernes santo, Paolina perdió la conciencia, y el sábado entró en estado de coma; finalmente, después de algunas horas Paolina murió. Algunos de sus parientes tomaron su traje de novia para ponérselo según una vieja tradición. Otros parientes corrieron al convento para pedirle un milagro al Padre Pío. Él les contestó: "Ella resucitará” y fue al altar para dar la Santa Misa. Cuando el Padre Pío empezó a cantar el Gloria y el sonido de las campanillas que anuncian la resurrección de Cristo, la voz del Padre Pío rompió en llanto y sus ojos estaban llenos de lágrimas. En el mismo momento Paolina resucitó y sin ninguna ayuda ella bajó de la cama, ella se arrodilló y oró tres veces el Credo. Luego se levantó y sonrió. "Ella resucitó". De hecho el Padre Pío no había dicho, "ella se recuperará" sino "ella resucitará". Cuando le preguntaron, que le pasó durante el tiempo que ella estaba muerta, contestó: "Yo subí, subí, subí; hasta que entré en una gran luz, y de pronto regresé.
- Testimonio de una madre: “Mi primera hija, nació en 1953, el Padre Pío, le salvó la vida en forma repentina y milagrosa, hacen 18 meses. En la mañana del 6 de enero de 1955 mi marido y yo estábamos en la iglesia para asistir a la Santa Misa y nuestra hija estaba en casa con su abuelo. Repentinamente aconteció un accidente, y nuestra hija se quemó con una olla de agua caliente. La quemadura era tan grande como grave; le abarcaba desde el estómago hasta la parte de atrás. El doctor recomendó hospitalizarla inmediatamente, porque podía morir debido a su estado de suma gravedad... Por esta razón él no nos dio ninguna medicina. Desesperada al ver moribunda a mi hija, en lo que el doctor se fue; invoqué fuertemente al Padre Pío, que interviniera urgentemente, mientras me preparaba para llevarla al hospital, ya casi era la hora del medio día; cuando de pronto la niña que estaba sola en su cuarto me llamó “Mamá, mamá, ya no tengo ninguna herida”. ¿Y quién ha hecho desaparecido tus heridas, pregunté asustada y con gran curiosidad? Ella contestó. “mamá el Padre Pío vino, él sanó mis heridas poniendo sus manos llagadas sobre mi quemadura”. Para asombro de todos, realmente no había ninguna seña ni marca de que hubiera alguna quemadura. El cuerpo de mi hija estaba completamente sano, y pensar que unos minutos antes el médico la desahució.
- Los campesinos de San Giovanni Rotondo recuerdan con gran alegría el evento siguiente. Era primavera y los árboles de almendras florecían prometiendo una buena cosecha. Pero desgraciadamente millones de orugas voraces llegaron y devoraron las hojas y las flores. No dejaron ni siquiera la cáscara. Después de dos días y después de intentar detener esa invasión, los campesinos estaban muy preocupados, ya que para muchos de ellos las almendras eran su único recurso económico - decidieron contarle al Padre Pío el problema. El Padre Pío tenía una hermosa vista de los árboles a través de las ventanas de su convento y decidió bendecirlos. Se puso las sagradas vestiduras y empezó a orar. Cuando terminó, tomó el agua bendita e hizo la señal de la Cruz en el aire, en dirección a los árboles. De inmediato desaparecieron las orugas, y al día siguiente de que las orugas habían desaparecido, los árboles de almendras, parecían nuevamente tener los retoños. Era un desastre; la cosecha estaba perdida. ¡Lo que pasó luego es realmente increíble! Teníamos de repente la cosecha más abundante; ¿Cómo es posible que tuviéramos una cosecha más abundante que las que normalmente teníamos? Nunca antes en tiempos normales habíamos tenido una cosecha así. Los científicos nunca han podido dar una explicación a éste fenómeno.
- En el jardín del convento habían varios tipos de árboles; los cipreses, algunos de fruta y algunos pinos. Sobre todo por las tardes de verano, el Padre Pío disfrutaba del clima, en la sombra, junto con sus amigos, y algún invitado, Una vez cuando el Padre Pío estaba hablando con algunas personas, repentinamente muchísimos pájaros comenzaron a cantar y a hacer ruido a la sombra de los árboles. Los pájaros habían compuesto una sinfonía allí; Mirlos, gorriones, y otras especies. El Padre Pío se molestó por la sinfonía, y mirando a los pájaros les dijo: “silencio " En ese mismo instante, los pájaros, los grillos y las cigarras se quedaron callados. ¡Las personas que estaban en el jardín, se encontraban profundamente sorprendidas! De hecho el Padre Pío había hablado a los pájaros, al igual que San Francisco.
- Otro testimonio, de un señor que contó: “Mi madre vino de Foggia y era una de las primeras hijas espirituales del Padre Pío. Ella le había pedido al Padre Pío la conversión y protección de mi padre"; cuando en abril de 1945 lo iban a fusilar. Él se encontraba delante del pelotón de fusilamiento; cuando de pronto vió al padre Pío delante de él para protegerlo. El comandante del pelotón dìó la orden de disparar; pero ningún tiro se disparó de los rifles que lo apuntaban. Los siete miembros del pelotón y su comandante, sorprendidos, verificaron sus rifles y no encontraron ningún problema. Así que el pelotón; apuntó de nuevo a mi padre, y el comandante pidió a sus soldados disparar de nuevo, y nuevamente ocurrió lo mismo. Los rifles no funcionaron. Esta realidad misteriosa e inexplicable interrumpió la ejecución. Mi padre regresó a casa y cuando fue a agradecer al Padre Pío a San Giovanni Rotondose se convirtió y recibió los santos sacramentos. De esta manera mi madre obtuvo los milagros que ella siempre había pedido al Padre Pío: ¡la conversión de su marido!
- Testimonio del Padre Honorato: “Yo fui a San Giovanni Rotondo con un amigo en motocicleta. Llegué al convento algunos minutos antes del mediodía. Dando mis respetos al superior, me dirigí al confesionario a saludar al Padre Pío y besar su mano. Debe tenerse en cuenta que mi modelo de motocicleta se llamaba "avispa". Al verme el Padre Pío me dijo: “Muchacho, ¿la "avispa" lo pinchó? " Yo estaba bastante sorprendido: de hecho el Padre Pío no me había visto cuando llegué al convento, pero él sabía qué tipo de transporte yo usaba. La mañana siguiente de que nosotros dejamos a San Giovanni Rotondo con mi "avispa" y partimos a San Miguel, el pueblo cercano a San Giovanni Rotondo. El tanque de gasolina iba vacío, por lo que nosotros decidimos llenarlo en Monte San Angelo. Pero en cuanto nosotros alcanzamos ese pueblo pequeño se nos presentó un problema: todas las bombas de gasolina estaban cerradas. De manera que decidimos regresar a San Giovanni Rotondo. Realmente nosotros esperamos encontrar a alguien en el camino que pudiera darnos un poco de gasolina. En primer lugar yo estaba angustiado por mis hermanos del convento, porque iba a llegar tarde a la hora del almuerzo, cosa que no es gentil... Pero sin la gasolina, a los pocos kilómetros, la moto empezó a hacer ruido y se detuvo. Verificamos el tanque, y estaba vacío. Con tristeza le dije a mi amigo, que teníamos sólo diez minutos para llegar al convento y almorzar con nuestros hermanos. No encontrábamos ninguna solución, y por esta razón, mi amigo, dìó un puntapié al pedal. ¡Increíble! ¡La motocicleta arrancó de nuevo! Emprendimos inmediatamente el viaje a San Giovanni Rotondo sin preguntarnos la razón de porque la motocicleta había arrancado sin gasolina. Cuando llegamos a mitad del convento la motocicleta paró de nuevo. Destapamos el tanque y vimos que todavía estaba seco. Asombramos miramos nuestros relojes: era diez minutos antes de la hora del almuerzo. Significaba que nosotros, habíamos cubierto quince kilómetros en un promedio de 180 kilómetros por hora. ¡Sin la gasolina! Yo entré al convento mientras los hermanos estaban bajando para el almuerzo, y cuando fuí a buscar al padre Pío, éste se quedó mirándome y se reía.
- En mayo de 1925. María tenía su bebé enfermo de nacimiento. María estaba muy angustiada por su bebé. De hecho, después de una visita médica, le dijeron que su niño tenía una enfermedad muy complicada. No había esperanzas para él: jamás se podría recuperar. María decidió ir en tren a San Giovanni Rotondo. Ella vivía en un pueblo pequeño al sur de Apulia, pero escuchando los milagros del Padre Pío, del fraile que tenía los estigmas de Jesús y que hacía milagros, a los enfermos y daba esperanza a los desgraciados, surgió en ella una gran fe e inmediatamente se fue de viaje, pero durante el trayecto el bebé murió. Ella había vigilado su cuerpecito toda la noche, y lo puso en la maleta y la cerró... Al día siguiente de ver morir a su hijo, estaba en el convento de San Giovanni Rotondo. ¡Ya no había ninguna esperanza! El niño estaba muerto. Pero Maria no había perdido su fe. Por la tarde estaba delante del Padre Pío. Se encontraba en la fila de la confesión y tenía en sus manos la maleta que contenía el cadáver de su hijo. Se había muerto veinticuatro horas antes. Se arrodilló delante del Padre Pío y lloró desesperadamente suplicándole ayuda. Él la miró profundamente. La madre abrió la maleta, y le mostró al Padre Pío el cadáver de su hijo. El pobre Padre se condolió hasta las entrañas por el dolor de ésta madre. Tomó el pequeño cuerpo y puso sus manos estigmatizadas en su cabeza, y entonces oró mirando al cielo. Después de un rato, la pobre criatura estaba viva de nuevo. Un gesto, un movimiento de los pies, los brazos... parecía dormido y simplemente se despertó después de un sueño largo. Hablando a la madre le dijo: "¿Mima, por qué usted está llorando? Su hijo está durmiendo " La madre y los gritos de la muchedumbre llenaron la iglesia. ¡Todos hablaban sobre el gran milagro!
- Un ingeniero decidió quedarse hasta tarde en el convento, pero cuando decidió irse comenzó a llover... Así que él le dijo al Padre Pío: "Yo no tengo ningún paraguas " "¿Podría quedarme aquí hasta mañana? Si no, me mojaré." - "Yo lo siento mi estimado, no es posible. ¡Pero no se preocupe! ¡Yo lo acompañaré! “le contestó el Padre Pío. Pero el ingeniero pensó que habría sido mucho mejor no hacer esa penitencia, sin embargo, podría ser menos riguroso con la ayuda del Padre Pío. Se puso su sombrero, y empezó a caminar dos millas entre el convento y el pueblo. Pero en cuanto él salió vió con sorpresa que ya no estaba lloviendo. Simplemente había un pequeño rocío cuando llegó a su casa. "Mi Dios", la mujer exclamó, cuando abrió la puerta "Usted también debe estar mojado hasta los huesos” “en absoluto" el ingeniero contestó - "no está lloviendo". Los campesinos que estaban allí enmudecieron: "¿Qué! ya no está lloviendo? ¡Está vertiendo! ¡Escuche! “ellos abrieron la puerta de nuevo y estaba lloviendo muy fuerte Y le contaron que había estado lloviendo durante una hora sin interrupción. "¿Cómo usted pudo venir sin mojarse? Ellos le preguntaron. El ingeniero contestó: "El Padre Pío me dijo, que me acompañaría". Entonces, los campesinos comprendieron que había sido un milagro más del Padre Pío. "Ahora todo está claro, y se encontraron en la cocina para cenar cuando la mujer dijo: "con seguridad la compañía del Padre Pío es mucho mejor que un paraguas".
- Un señor de Ascoli Piceno (una ciudad italiana) dijo: "Hacia el fin de los años 1950, yo fuí a San Giovanni Rotondo con mi esposa, a la confesión, y antes de que yo recibiera la absolución, después del consejo del Padre Pío y efectuada la penitencia. Por la tarde estaba todavía en el convento y el Padre Pío me vió de nuevo y me dijo: ¿Usted todavía está aquí? "Mi ratón no arrancó" le contesté: ¿Qué es exactamente el ratón? el Padre Pío preguntó "Es mi automóvil" contesté. “Vamos y démosle una mirada" me dijo. Él me invitó a dejar el monasterio, cosa que nosotros hicimos sin ningún problema. Nosotros viajamos toda la noche y por la mañana siguiente, lo llevé al mecánico. Quién me dijo, después del chequeo; que el sistema eléctrico del automóvil estaba descompuesto. Y él no me creyó cuando le dije que yo había viajado con el automóvil toda la noche. De hecho era imposible cubrir doscientas millas, entre San Giovanni Rotondo y Ascoli Piceno, con el carro en aquél estado, entonces yo comprendí que el Padre Pío me había ayudado, yo le agradecí en mi mente, y estoy seguro que me ha escuchado.
- Testimonio de una buena mujer pero algo tímida. Nunca era necesario repetir la misma frase al Padre Pío. Bastaba con pedírselo mentalmente. El esposo de esta buena mujer se encontraba muy enfermo. Ella corre al convento en busca de ayuda. Pero no sabía como localizar al Padre Pío, pues para una confesión, había que esperar hasta 3 días. Así durante la Santa Misa ella estuvo todo el tiempo de pie y caminaba de un lado al otro de la Iglesia. Finalmente decidió decirle su problema, y pidió en ese instante la ayuda del Padre Pío a Nuestra Señora. Así, al final de la Santa Misa, cruzó nuevamente la iglesia para hablar con él... Finalmente ella logró alcanzar el corredor por donde el pasaría. En cuanto el padre Pío la miró, le dijo: "mujer que poca fe, ¿cuándo usted pedirá mi ayuda finalmente? ¿Usted piensa que yo soy sordo? Usted ya me lo ha dicho cinco veces, cuando usted estaba delante de mí, detrás de mí, a mi derecha y a mi izquierda. ¡Yo entendí! ¡Yo entendí! ¡Vaya a su casa! Todo está bien. Cuando llegó a su casa; su esposo estaba completamente sanado.
- En la crónica del convento, en la fecha del 23 de octubre de 1953, se puede leer esta anotación.
"Esta mañana la Señorita Amelia Z., ciega nata, de 27 años, ha venido desde la provincia de Vicenza y ha recibido la vista. Después de su confesión ella le ha preguntado al Padre Pío por su vista. El Padre le ha contestado: "Ten fe y ruega mucho". En el mismo instante la joven vio al Padre Pío: el rostro, la mano que bendijo, los medios guantes que escondían los estigmas. La vista fue rápidamente aumentando, hasta que la joven ya veía bien de cerca. Le dijeron al Padre Pío acerca del milagro y él dijo: "Demos gracias a Dios."
Luego la joven le preguntó al padre Pío si tendría la vista completa y contestó: “poco a poco vendrá todo."
[editar] Pensamientos de Pío de Pietrelcina
"Solo soy un humilde fraile que ora..."
"Quédate conmigo, Señor..."
"Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración... La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle solo con el corazón..."
"Dulce es la mano de la Iglesia también cuando golpea, porque es la mano de una madre".
"Haré más desde el Cielo, de lo que puedo hacer aquí en la Tierra".
[editar] Oración
Bienaventurado P. Pío, testigo de fe y de amor. Admiramos tu vida como fraile Capuchino, como sacerdote y como testigo fiel de Cristo. El dolor marcó tu vida y te llamamos "Un crucificado sin Cruz". El amor te llevó a preocuparte por los enfermos, a atraer a los pecadores, a vivir profundamente el misterio de la Eucaristía y del perdón. Fuiste un poderoso intercesor ante Dios en tu vida, y sigues ahora en el cielo haciendo bien e intercediendo por nosotros. Queremos contar con tu ayuda. Ruega por nosotros. Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
[editar] Referencias sobre Pío de Pietralcina
[editar] Bibliografía
- "EPISTOLARIO. Padre Pio da Pietrelcina." Melchiorre da Pobladura - Alessandro da Ripabottoni, Padre Pio da Pietralcina, Foggia 2002,
- "PÍO DE PIETRELCINA Místico y apóstol", Leandro Sáez de Ocáriz OFMCap, San Pablo, Madrid 2004, ISBN 9788428526869
- "EL PADRE PIO: el capuchino de los estigmas", Yves Chiron, Palabra, Madrid 1999, ISBN 9788482393520
y Hay muchos películas sobre la vida de San Pío de Pietralcina,:
- "Reza, ten fé y no te preocupes:Homenaje al Padre Pio", co-producción de John Paddy Nolan, y EWTN.
- "Padre Pio: Entre el cielo y la tierra", con Michele Placido, co-producción de la RAI.
- "Padre Pio", con Sergio Castellito y Rutger Hauer, co-producción de Cinecittá y Lux Vide.
[editar] Enlaces externos
[editar] Citas
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