Revolución Argentina
De Wikipedia, la enciclopedia libre
La autodenominada Revolución Argentina fue la dictadura militar que en la Argentina derrocó al presidente Arturo Illia (Unión CÃvica Radical del Pueblo), mediante un golpe de Estado llevado a cabo el 28 de junio de 1966. La Revolución Argentina no se presentó a sà misma como "provisional", como en todos los golpes anteriores, sino que pretendió establecerse como un nuevo sistema dictatorial de tipo permanente, denominado Estado burocrático autoritario (EBA).
La alta conflictividad polÃtica y social generada durante la «Revolución Argentina» y las luchas entre los diversos sectores militares produjeron dos golpes internos, sucediéndose en el poder tres dictadores militares: Juan Carlos OnganÃa (1966-1970), Marcelo Levingston (1970-1971) y Alejandro AgustÃn Lanusse (1971-1973). Acosada por una insurrección popular creciente y generalizada, la dictadura organizó una salida electoral con participación del peronismo (aunque impidiendo la candidatura de Juan Domingo Perón), en 1973, en la que triunfó precisamente el candidato peronista Héctor J. Cámpora, con el 49,53% de los votos, quien a su vez renunció para permitir nuevas elecciones libres, en las que triunfarÃa Perón con el 62% de los votos.
Tabla de contenidos |
[editar] El golpe
El gobierno Illia debió afrontar la debilidad derivada de haber sido elegido en elecciones en las que el peronismo estuvo proscripto, por lo cual una gran parte del electorado votó en blanco. La falta de reconocimiento de legitimidad al gobierno de Illia por parte de los simpatizantes peronistas se vio agravada por un plan de lucha del movimiento obrero, afectado por la decisión del gobierno de sancionar modificaciones a la legislación sindical sin consultar a los sindicatos.
En el año 1965 el gobierno convocó a elecciones legislativas eliminando todas las restricciones que pesaban sobre el peronismo en la etapa previa. El peronismo presentó sus propias listas de candidatos y triunfó ampliamente en las elecciones con 3.278.434 votos contra 2.734.970 de la Unión CÃvica Radical del Pueblo. El triunfo del peronismo agitó la situación interna de las Fuerzas Armadas. El descontento militar se combinó con una fuerte campaña de desprestigio, impulsada por sectores económicos conservadores que criticaban duramente ciertas polÃticas del gobierno radical, como la Ley de Medicamentos (Ley Oñativia), la polÃtica petrolera y cierta autonomÃa respecto a la posición de los Estados Unidos en polÃtica internacional.
La campaña de desprestigio contra Illia se realizó de manera sistemática, utilizando ciertos periodistas y medios de prensa, como Mariano Grondona en Primera Plana (autor luego de los primeros comunicados militares golpistas), Bernardo Neustadt en la Revista Todo y finalmente, las de Mariano Montemayor. Para ello se recurrió a la imagen de una tortuga para caracterizar la gestión del Presidente como timorata y falta de energÃa. Simultáneamente se resaltaba la personalidad de los militares, especialmente del general Juan Carlos OnganÃa, contraponiéndolo con la imagen de los polÃticos, alentándolos a intervenir como "salvaguarda de la Patria".
Finalmente para entonces, Estados Unidos, en el marco de la Guerra FrÃa, ya comenzaba a promover abiertamente la guerra sucia y la instalación de dictaduras militares permanentes en América Latina, impulsadas desde la Escuela de las Américas instalada en Panamá, dentro de la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional. Como primer paso de ese camino, las Fuerzas Armadas habÃan instalado en 1964 un gobierno militar permanente en Brasil al derrocar al presidente João Goulart (Jango).
La planificación del golpe que luego llevarÃa al poder a OnganÃa corrió por cuenta del Comandante del Primer Cuerpo del Ejército, general Julio Alsogaray, con la anuencia del por entonces Comandante en Jefe Pascual Pistarini. ExistÃa fuerte apoyo al golpe desde sectores de la prensa conservadora y del poder económico, asà como desde partidos polÃticos como la Unión CÃvica Radical Intransigente liderada por Óscar Alende y el Movimiento de Integración y Desarrollo liderado por el derrocado ex-presidente Arturo Frondizi, sin olvidar un considerable sector del movimiento sindical.
El 28 de junio de 1966 se produjo el golpe militar en medio de la indiferencia de la ciudadanÃa. El general Alsogaray se presentó a las 5 de ese dÃa en el despacho presidencial e "invitó a retirarse" al Presidente. Éste se negó inicialmente, pero a las 19:20, al ver el despacho invadido por efectivos policiales con pistolas lanzagases y rodeada la Casa Rosada por las tropas, Illia optó por abandonar el sitio. Al dÃa siguiente asumió OnganÃa.
[editar] El Estado burocrático autoritario
Durante estos años el paÃs se rigió por el Estatuto de la Revolución Argentina, colocado al mismo nivel jurÃdico que la Constitución Nacional. Las expectativas de un prolongado gobierno de los militares golpistas estaban reflejadas en una de sus más repetidas consignas, al afirmar que la Revolución Argentina tiene objetivos pero no plazos. Se prohibieron los partidos polÃticos, asà como todo tipo de participación polÃtica por parte de la ciudadanÃa; rigió en forma casi permanente el estado de sitio y se vieron cortados derechos civiles, sociales y polÃticos.
[editar] El gobierno de OnganÃa (1966-1970)
Tres gestiones se repartieron este perÃodo. La primera fue conocida como el Onganiato, presidida por el general Juan Carlos OnganÃa, cabeza del golpe y representante de la vieja facción azul del Ejército. OnganÃa gobernó desde junio de 1966 a junio de 1970, cuando tuvo que entregar el poder debilitado por el Cordobazo y la marcha de la economÃa.
Durante su gestión se adoptaron gran cantidad de medidas económicas tendientes a liberar los mercados y facilitar el camino para la introducción de grandes monopolios internacionales, al tiempo que eran suprimidos importantes derechos gremiales y reprimidas las huelgas y actividades obreras. Del mismo modo el Onganiato fue caracterizado por una marcada intolerancia y desprecio hacia las por entonces prestigiosas universidades argentinas, consideradas desde el gobierno como cunas de la subversión y el comunismo, llegándose a reprimir salvajemente las actividades de los centros de estudiantes. Una de las acciones más paradigmáticas de este régimen autoritario en tal sentido se conoció como la Noche de los bastones largos, ocurrida el 29 de julio de 1966, operativo en el cual fuerzas policiales irrumpieron en las universidades desalojando a bastonazos y golpes tanto a profesores como alumnos; lo que provocó que numerosos docentes, intelectuales e investigadores de las universidades nacionales se exiliaran, perjudicando seriamente a la comunidad cientÃfica, cultural y universitaria. La destrucción alcanzó asimismo a los laboratorios y bibliotecas.
En junio de 1970 el presidente militar OnganÃa fue reemplazado por la Junta de Comandantes en Jefe de las tres fuerzas armadas, designando en su lugar al general Roberto Marcelo Levingston, un desconocido militar de inteligencia que por entonces desempeñaba ignotas funciones en los Estados Unidos, y quién gobernó hasta marzo de 1971.
[editar] El gobierno de Levingston (1970-1971)
El general Levingston expresaba a un sector nacionalista-desarrollista de las Fuerzas Armadas apoyado por los radicales intransigentes, que designó al economista radical Aldo Ferrer como Ministro de EconomÃa. Presionado a convocar a elecciones por los partidos polÃticos que comenzaban a reorganizarse en La Hora del Pueblo se produjo un golpe interno mediante el cual Levingston fue derrocado por el propio Comandante en Jefe del Ejército y hombre fuerte de la Revolución Argentina, el general Alejandro AgustÃn Lanusse.
[editar] El gobierno de Lanusse (1971-1973)
Este nuevo presidente de facto gobernó desde marzo de 1971 a mayo de 1973, y al igual que sus predecesores, su perÃodo de gobierno fue visto asimismo con gran antipatÃa y rechazo de parte de la población. Pese a ello su gestión se caracterizó por una gran inversión en importantes obras de infraestructura nacional (rutas, puentes, represas, etc.).
En un clima de creciente inestabilidad polÃtica en el que ocurrieron hechos de sangre como la Masacre de Trelew, se profundizó el accionar de organizaciones armadas clandestinas tales como el Ejército Revolucionario del Pueblo, Montoneros, Fuerzas Armadas Revolucionarias, y ante la creciente presión tanto de los simpatizantes peronistas como del propio Perón desde su exilio en Madrid.
Lanusse preparó el terreno para la vuelta de un gobierno civil, e intentó formar una suerte de peronismo sin Perón en su frustrado proyecto polÃtico, al cual denominó el Gran Acuerdo Nacional (GAN). Para ello designó como Ministro del Interior a un destacado miembro de la Unión CÃvica Radical que contó con el apoyo de los partidos polÃticos a través de La Hora del Pueblo
[editar] La salida electoral
En 1972 el gobierno militar convocó a elecciones generales ante las exigencias de los ilegalizados partidos polÃticos, quienes en oposición al GAN habÃan confeccionado y consensuado por su parte el documento La Hora del Pueblo. Lanusse Levantó la proscripción al Partido Justicialista pero la mantuvo sobre Juan Domingo Perón, al elevar la cantidad de años de residencia necesarios para ser electo Presidente, requisito que Perón no cumplÃa por haber estado exiliado 18 años en España. En las elecciones resultó electo Héctor José Cámpora por el FreJuLi (Frente Justicialista de Liberación), nombre que en aquella instancia usó el Partido Justicialista bajo la tutela del propio Perón, junto a otros partidos menores y ocasionales aliados polÃticos. La consigna publicitaria más elocuente y recordada del FreJuLi era "Cámpora al Gobierno, Perón al poder".
[editar] Referencias
[editar] BibliografÃa
- Luna, Félix (1972), Argentina: de Perón a Lanusse (1943-1973), Buenos Aires:Planeta. ISBN 9504906273.
- Lanusse, Alejandro AgustÃn (1977), Mi testimonio, Buenos Aires:Laserre. ISBN 950-742-338-9.
- GarcÃa Lupo, Rogelio (1971), Mercenarios & Monopolios en la Argentina -de OnganÃa a Lanusse- (1971), Buenos Aires: Achával Solo.